1 oct 2006





P A S C A L



Del ayer y de siempre
Al momento de leer los recuerdos se presentan confundiéndose con los sueños y la historia, causando el despertar de incontables percepciones deleitando la idealización de las palabras en la conformación del lenguaje, que mal apreciándole, se utiliza a diario y se maltrata sin tregua; no obstante, nunca leo al viajar, excepto durante el preámbulo del mismo viaje, durante esas largas horas que hay veces toca disponer antes de tomar un avión, un tren, o cualquier otro medio de transporte, que volando alto y bajo, nos traslade al paraíso virtual escogido donde cargar las pilas y buscar la imagen redentora de la cotidianidad, para con ella alcanzar los extremos del ideal desconocido, imposible, lejano. Volar lo asemejo muchísimo, guardando las proporciones, a aquellas cámaras aun imaginarias del tiempo; tomamos el avión hoy y aquí, cenamos disfrutando del paisaje, quizás veamos una película, o meditemos un ratito, luego una siesta mas o menos larga, para al despertar, con la somnolencia consabida, encontrarnos ante las fronteras de el cuento ideal, planeado y todo, del destino escogido felizmente y con anterioridad.
Fue así como alguna vez en pleno vuelo se presento una de esas nubes misteriosa, gruesa, larga, ancha y oscura. Cuando el avión penetro dentro sentí la misma sensación que se siente al entrar en un túnel, a los pocos segundos perdí completamente el sentido de la orientación, salimos de la nube, los demás pasajeros se encontraban dormidos, no había tripulación presente ni nadie al rededor, todos se encontraban ausentes, sumergidos bajo el éxtasis aparente de los sueños individuales de cada uno; el vuelo continuaba con el rumbo trazado, silencioso, reluciente. Entonces la vi a mi lado iluminada, hermosa, irradiando paz y amor. Sus cabellos dorados, los ojos brillantes, aunque no se trataba de ninguna persona hasta hoy conocida, era para mi por completo, un nuevo ser, poniendo como condición adicional a esta presentación la experiencia de lo natural, en el recorrido desde los polos, por ese firmamento infinito, rodeado de nubes ahora con formas caprichosas y coloridas. Era magnificente, según pude apreciar, disfrutaba de mi compañía dispensándome frases cariñosas provenientes de un aura dulce, bondadosa y tierna que formaban relatos auténticos del ayer y de siempre. Esa fue la visión que tuve durante un buen trayecto del viaje que les cuento; no me pregunten el como, ni el porque, pero así fue y conste que no estaba bebido, ni alucinaba, quizás lo imagine, o traspase la barrera de los sueños logrando penetrar en estos con la conciencia abierta, tal y como cuando se habla con el jefe, o con un amigo tertuliano, poniendo todo el empeño necesario en ello para poder recordar luego.
"Los recuerdos siempre serán positivos, se aprende de estos, se corrigen fallas y refuerzan postulados posicionándonos ante el mundo, ante la sociedad indiferente y metalizada, junto a la muchedumbre de cosas dominadas. Son la plataforma hacia el porvenir combatiente de la incoherencia" le respondía yo, cuando por medio de ejemplos llenos de encajes me enseñaba el romanticismo de la realidad. "El viaje puede continuar sin sobresaltos, tan solo tu y yo, entre lazados en éste instante maravilloso, en un abrazo continuo que nos aliente hasta el final, tu para mi y yo complacida en hacerte feliz". Decía ella, cuando el avión se sacudió como si quisiera recordarnos la individualidad de cado uno, no la ambición al dominio, ni mucho menos el egoísmo. Algunos pasajeros sobresaltados comenzaron a despertar, el avión continuaba resistiendo, acusando los baches por los cuales se deslizaba bruscamente sin que dieran señas de terminar; por sus ventanillas, corría el agua en forma de gotas y hielo formado al final del chorro de la misma, la gran mayoría se encontraban cubiertas por las cortinas correspondientes que impedían ver hacia el exterior, afuera, nada relucía, por doquier la oscuridad reinaba resaltando el destello de los relámpagos que a su vez permitían resaltar el resto del fuselaje perdido entre tanta oscuridad. Las aeromozas y tripulantes se comenzaron ha dejar ver condescendiente y mesuradamente, para con labilidad, brindar seguridad a los pasajeros que iban despertando, y a cada instante se descontrolaban mas, sin importar las apariencias. La aparición se perdió entre el alboroto, para no volver a dejarse ver, en donde quede solo irremediablemente. Pocos minutos después el vuelo retomo la calma que traía antes, por los altavoces de la cabina se anuncio el pronto arribo a puerto, allí, espere encontrarle nuevamente.

NOTA:
© De mi gran amigo el remitente perenne.Las cosas claras… el chocolate bien hervido. Desde siempre, al presentar mis trabajos y ensayos literarios cuido con satisfacción firmarles personalmente, o registrarles, antes de hacerles públicos aun cuando me encuentre fuera del territorio de mi país de origen. Digo esto tratando de evitar suspicacias, de tal modo, son dubitativos a Hoo77 & la vida cotidiana.
Hoo77 Septiembre del 2006