25 abr 2010

IMAGINANDO LO IDEAL


Salí en busca de alternativas para imaginar una convivencia real y moldeada a los tiempos que corren,  busque en los libros, las novelas históricas al igual que en las vivencias personales, esas mismas alternativas que fundamentaran existencia, progreso y realidad. Fue entonces cuando recordé los diálogos que sostuve con algunos de los educadores apreciados de antaño en el nivel universitario y como cada uno de ellos mantenía su propio punto de vista sobre cualquiera que fuera el tópico del cual se dialogará; siempre ellos tenían la razón, emitían la última palabra con tal certeza y seguridad, que dudar al respecto era imposible, al igual que lo era el tratar de disuadirles llevándoles a una solución que aun cuando razonablemente practica no podía ser aceptada por el interlocutor, el maestro – profesor, que con seguridad creería que de hacerlo, darle la razón al alumno inferior jerárquico, perdería su estatus beligerante ante el resto del estudiantado, con la consecuencia gravísima de perderle potencialmente ante las directivas y superiores. No pretendo decir con lo anterior que los alumnos siempre pudiesen haber tenido la razón en los planteamientos, ni mucho menos. (hablo aquí de planteamientos teóricos informales sin el peso de una calificación valedera) Tan solo quiero demostrar, como lo recordamos con facilidad, que de la misma forma en la cual alguna de esas enseñanzas han prevalecido asidas en la forma de desarrollo personal a través del tiempo, otras no; ni las aceptamos entonces ni las aceptaríamos ahora por tratarse de directrices inconvenientes a la conciencia individual. En este punto me encuentro a un paso de la ética que se fortalece al decir no, o lo contrario, al seguir un ejemplo del maestro, que así mismo le refuerce en lo pragmático y conocido. Para cada cosa hay un lugar ideal, se decía, para encontrarle en el momento indicado.


La actitud (discurso) didáctica que en nubla a quienes le escuchan, a los pupilos, llenándoles del brío necesario para emprender la batalla a favor de una causa justa, de un trabajo por la gente, manteniendo el reino de la idea preconcebida y enseñada únicamente en la parte primaria – inicial, sin dejar que el resto del verdadero interés salga a colación. En otras palabras catequizo, conquisto sus almas para el trabajo por la gente haciéndome fuerte, mientras (aquí se encuentra el picante) debilito a aquellos que me aventajan en el arte del gobierno, la libertad de pensamiento y numero. El botín de la gente así conquistada sumado al de otros grupos que con la misma idea vienen aliados para trabajar para la gente no se reparte, todo lo contrario, se atesora y acumula hasta relegar a los demás partidos contendores, cambiando su hasta ahora propio segundo plano; obligándoles a seguir al maestro con el experimento del momento, gobernar mientras se enseña desde las aulas y los foros que improvisan nuevas leyes, normas ajustadas sobre la realidad conquistada fácilmente de los partidos ya con fisuras y de antemano, divididos, por consiguiente debilitados.


La importancia de este momento partidista (Partido Verde) aliado, no puede asegurar la continuidad de la defensa nacional de acuerdo con los acontecimientos recientes ni a los ataques continuos por parte de los absurdos extremos extranjeros irracionales, aunque vecinos, y cometidos por estos en contra de nuestra patria. Pienso que atravesamos por momentos críticos no solo en lo domestico sino que y con mayor vehemencia en lo internacional. No quiero ver a Colombia comenzando con una nueva doctrina de origen disidente aunque liberal, en busca de nuevos compromisos. Considero que el momento decisivo aun no se ha escriturado, ni tiene un dueño particular, ni todas las cartas se han destapado; en cambio, es el indicado para reforzarnos; el estímulo debe de ser la unión nacional en torno a esa seguridad que se reclama y con frecuencia es olvidada, no el triunfo de un nuevo partido con nuevos compromisos y clientelismo con quienes negociar. La importancia de las alianzas, durante los últimos años han dejado ver su eficacia y fortaleza con el gobierno que las logra en bien de las metas plurales para el bienestar de los ciudadanos. Lo contrario, el hecho de no concernir olvidando ese bien en las uniones pasadas muestra la vicisitud de lo mismo al alternar la gestión sin un rumbo definido y sostenido en lo económico, lo social y por supuesto la paz, las relaciones y negocios internacionales. Por mi parte, además de reconocer y hacerle mil venias a la sabiduría, aplaudo la valentía en la única candidata y la razón común en los demás.






©Hoo77. Abril del 2010













9 abr 2010



Héroes olvidados

Bienvenidos a la civilización sargento Moncayo, soldado Calvo y cualquier otro que cuanto antes les siga en el camino a la bien llamada civilización que de una u otra manera busca la libertad e igualdad, en el trato general a los miembros de ésta ingrata, indiferente y por supuesto injusta sociedad. No obstante es cuanto hay, con la obligación de parte nuestra, ciudadanos del común, de mejorarle cabalmente evitando el irrespeto, manipulación e incluso el abuso de confianza implacable y continuo, así como irritante para quien lo sufre, convirtiendo los hechos en generadores irresolutos, cuanto menos, de dolor e indignación, cuanto más, en odio y sed de venganza.

Los héroes de esta historia, quienes se han hecho presentes para defender mi posición, al haber quebrado el postulado principal del Blog que, cuanto dice al principio del mismo, ratifico. Y no hablo en particular de ninguno de los integrantes del Sitio, ni de GH, ni de Michelle, que por supuesto me esta odiando, hablo de todos los demás pertenecientes a clases sociales o estratos diferentes, en donde cada uno de ellos tiene su propia esperanza, sus propio sueño que calla por temor a perderle en el cofre del olvido a donde usualmente paran junto a las glorias ajenas a la historia. Los mas sufridos que vemos continuamente cabizbajos, sin ánimo ya de levantar la frente, las espaldas endurecidas y gibadas impidiéndoles ver delante, tan solo se percatan de ese destino propio que aborrecen al tiempo de amarle. Otros en cambio, guardan su secreto sigilosos, convencidos del bienestar que les rodea y cuidan con esmero su propio sueño a sabiendas que las migajas de dicha que poseen son ciertas, lo contrario a la inmensa probabilidad de lograr otra cosa diferente, evolutiva prospera y sana. Los últimos en aparecer, a donde deberían de pertenecer los intelectuales y revolucionarios sociales, son los conformistas a quienes nada les afecta ya que la posición que enarbolan les aleja prudentemente de los impredecibles aconteceres. Para estos todo está hecho, todo se compra, mejorar es utopía y los sueños deliciosa pereza que descansa de los disgustos y gustos cotidianos. Así como la realidad es diferente para cada uno de los grupos, lo es la esperanza de lograr el sueño que les repite el subconsciente personal.

Reconozco que Michelle tiene toda la razón al estar disgustada y odiándome como lo dice por exponer ideas inaplicables que me conduzcan a alguna parte; tesis filántropas, crónicas invaluables, arte solaz. De donde, desde este mismo punto de vista puedo pronunciarme en el sentido del rumbo que se le debe de dar a una sociedad inmanejable, me atrevo a decir, confundida, desmotivada. ¿Acaso es esa la idea de mi paga?. Michelle no lo cree así y seguirá furibunda, mientras, procuraré continuar cobrando.

La sociedad es la parte intrínseca, esencial del Estado por la cual éste se conforma para su protección resguardo y desarrollo, asimismo, al olvidarnos como Nación, del Estado, nos olvidamos de nosotros mismos quedando a la deriva lo mismo que aquel, sin el control ni soporte primario, que somos nosotros mismos los ciudadanos, quienes al otorgar el mandato para el cuidado de ambos: Estado – Nación, conferimos, convencidos de la benevolencia de ello, ese poder a un gestor para fortificar esos lazos de unión y convivencia que resguarden el erario (intelectual, económico y jurídico) de todos y para todos, en igualdad de condiciones. Entonces para convencernos, vamos a la práctica recordando la cedula primaria de nuestra sociedad, la familia.

El padre: cabeza, director benemérito, ejemplo, para los barones principalmente, firmeza, juez y justiciero. La madre: amorosa comprensión, intuitiva, analista y protectora, además, al igual que el padre, de muchos otros atributos. Los hermanos mayores: lideres innatos, maestros, directores. El hermano menor: benjamín del grupo que en veces también enseña y se convierte en ejemplo. Todos son importantes, ninguno puede faltar, ni tampoco quebrar la pluralidad terciaria del grupo, a todos les queremos, con todos nos identificamos, somos iguales aunque con el paso de los años difícilmente renunciaríamos a la propia individualidad para cederle a otro el designio de los asuntos propios.

Trasladándonos al ámbito de la política nacional sucede algo similar por estos días. Tenemos candidatos a la Presidencia de la República excelentes, conocidos de mucho tiempo atrás a cual más de hábiles y cargadfos de valores. Con algunos más que con otros nos sentimos identificados por una u otra razón, coincidimos, incluso sin conocerles en persona les consideramos amigos, compañeros generacionales, aparte de maestros. A estos, los dos más cercanos, les damos el favoritismo por todo lo anterior aparte de insistir que lleguen, además de nosotros, a los ciudadanos comunes que no han podido decidir por uno u otro, por el padre o por la madre, teniendo en cuenta que ambos guardan una misma línea, la del amor hacia la gran familia, experiencia templanza y por lo mismo alguno, ambos saben hacerlo, debe de iniciar un acercamiento, concernir, sacrificar intereses personales, sin perder el respaldo de los votantes activos que consolidaran el poder individual poseído bajo el reconocimiento a la tesis que promueva un eufemismo triunfante que le de a los poderes individuales su ubicación real dentro del fuero propio, Constitucional, en el manejo de cada macro-institución, en aras, como ya lo he dicho, del amor hacia nosotros y hacia aquellos otros indecisos que motivados al ver un gesto tan singular, respaldaran en masa el fortalecimiento del conglomerado familiar y motivados darán ese voto necesario a la consolidación jurídica y democrática de la Patria, en donde tanto las poderosas fuerzas económicas y contributivas, como los ciudadanos comunes, también importantes en el aporte a las instituciones, seremos reconocidos con respeto y decoro al Derecho de la misma condición. Las pasiones políticas de Nohemí Sanín y Juan Manuel Santos se reconocerán en el libre actuar de los hombres y mujeres, propietarios del diseño libre del sistema que puede y debe de ser reestructurado bajo la misma idea política y social que les agrupe, reforzándoles de la misma forma que al sistema.


Picture: GH


© Hoo77. Abril del 2010