17 dic 2016

LIBERTAD DE EXPRESIÓN








LIBERTAD DE
EXPRESIÓN

Nada que hacer, el sistema se haya congestionado, no importa la dirección a la cual mires, por todas partes es igual, nos asfixiamos irremediablemente en el espiral de nuestra propia incapacidad de imponer el respeto hacia la razón de las minorías libres, anhelantes en superar los niveles intelectuales, comenzando por el respeto y la educación conducente a la evolución de la especie en proporción igual y superior ante la necesidad de confirmar el inicio de esa evolución en los lugares propicios para ello, hasta llegar a donde se requiere con urgencia antes de que esa dolencia amarga y desgarradora, de odio porque si, acabe de manera grave con la esperanza de encontrar el ascenso, la altitud, sin olvidar posiciones naturales indestructibles o modificables, aunque por desgracia volátiles.

¿Imponer, enseñar humanidad con injusticia? ¿O acaso sociabilidad? Hum, inverosímil, por lo menos ahora, quizás dentro de los próximos veinte y tantos años, siempre y cuando coincidamos con premisas básicas que tenemos que comenzar a postular ahora. Nada de tristeza ni anonadamiento susceptible de convertirse en la arrogante sed que comienza a destruir a la misma victima primero, para impedir que pueda ver con los ojos del interés acostumbrado, el maestro, a los discípulos empeñados en aprender, e ignorar a aquellos otros empoderados en lo cual no les pertenece y temen perder, pagando el terrible castigo de reconocer la superioridad de los contrincantes sometiéndose obedientemente al destino osado y caprichoso, además de productor de recursos necesarios que parecen inagotables.            

Algunas veces se gana, otras no con el atenuante en la ganancia de un mañana experimentado en los campus añorados de siempre, para enfrentarnos con civilidad, en alguna sociedad ideal, contra el mundo despiadado - vacío, requirente con urgencia del Legislador sabio, que exitosamente controle el desarrollo social con el único medio a su alcance, nosotros los ciudadanos, para que se logre. 

Tú, minoría desordenada y me atrevo a decirlo, desinteresada, siempre serás especial única, guardarás el fuero interno con el cual te encuentras revestida, para sostener la tranquilidad necesaria contra la cotidianidad del enfrentamiento eterno de la ambivalencia entre humanos que no para, ni parará jamás; no obstante el diálogo se encuentre presente con el objetivo de dirimir las diferencias y encontrar esa realidad evolutiva, suprimiendo las causas perjudiciales conducentes a los comportamientos erróneos del bienestar personal. Pareciere más de lo mismo y lo es, el mismo postulado bajo el cual se responsabiliza a la razón política del ejercicio de quienes le integren.    

¿Y sabes que es lo más curioso? permíteme manifestarlo aquí, resulta que después del puesto veinticinco, o así, quizás vayamos hasta el treinta, nunca después de ésta posición y lógicamente guardando las debidas proporciones todos, íntegramente todos los demás somos minoría, es un decir, en nuestra hermosa y nunca bien ponderada República implicando una cifra relativa superior, por donde se le mida, al ciento por ciento de la población apta para la toma de decisiones donde se quiera, apabullados por esos veinticinco primeros lugares de la fila.

Insisto para nuestro consuelo, en que la gestión de los gobernantes debería ir mucho más allá de ordenar la operatividad en la administración del gasto público olvidando el bienestar general. Un país cualquiera e inmensamente rico en cada uno de los ítems que conforman esa riqueza registrada, no será grande mientras la población se encuentra oprimida; igualmente en cualquiera de los planos componentes de la existencia individual. Verdad evidente, con la cantidad de pruebas que se quieran revisar. Por fortuna para nosotros la inmensa minoría, contaremos siempre en donde apoyar la cabeza buscando comprensión.


Imagen: Google  


                                    
© Hoo77 & La Vida Cotidiana.
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