28 may 2016

EL RENACER

EL RENACER


Al perder la fe se pierde todo sin referirme al más allá, sino mejor al más acá, a la vida cotidiana dispuesta por los cabecillas a quienes les corresponde el momento determinado, a los plazos, sin sabores y ejemplos dañinos que junto  al matoneo, dejan sembrada la semilla del sinsabor en cualquiera de las capas de la sociedad donde cohabitamos. Asir involuntariamente situaciones de tal naturaleza, de por sí, hace daño al grupo menor, a la víctima, puesto que eso es quien hace las veces de diana, y por supuesto a la sociedad en general que imita, sin percatarse del daño que ejecuta. A diario lo podemos corroborar  en cualquiera de las actuaciones en que participamos y muy particularmente en aquellas que sirven de medida al bienestar, o mejor aún, a la calidad de vida de la comunidad ansiosa de mejor sin antes dar el primer paso consistente en aprender, ceder y compartir.

Aludo a las actuaciones que minan la fe en la ilusión que se desprende de la inocencia, tan hermosa en los infantes, pero que puede llegar a ser dañina en los adultos que obran de acuerdo con ésta; lo contrario, lo contrario es cuanto pretendo demostrar al sobreponerse quien quiera que sea, al arbitrio de lo injustamente irracional y proporcionado por lo reconocido, para lo cual no tenemos un remedio aunque sea casero; esas actuaciones dentro de las cuales sufrimos vejámenes graves que lesionan nuestra frágil humanidad enaltecida al sobreponerse, irradiando la dicha que no tienen aquellos, que atacan fortalecidos por mayorías abstractas y fantasiosas a su vez, formadas por los gestores del caos que desconoce el imperio de la ley.

La estrategia consiste en atacar al ser en su estado natural, para que el dominio eterno continúe in perpetuum; la evolución no es una opción si se tiene en cuenta el sentido de la equidad en los valores aludidos de enseñanza y distribución con perspectiva de igualdad, sin que se llegue a confundir con el comunismo en desuso, o sistemas dictatoriales. La ley siempre será la consolidación en el derecho a esa igualdad necesaria, ignorarle, perderle en el laberinto de las necesidades personales, no hace sino entorpecer la evolución o el desarrollo, como se quiera llamar. Los vacíos, cuando se detectan a tiempo, subsanan una carencia, que llega a ser perjudicial para alguna de las partes en controversia, seguramente la minoritaria, o aquella en desventaja, de corregirse a tiempo, las garantías equilibrarían la fuerza de cualquier resolución. Siendo la democracia la forma política de gobierno escogida por nosotros los colombianos y por la mayoría de los países a nivel mundial, que abre las puertas a la participación ciudadana  y a la libertad de expresión entre otras muchas de las virtudes que ofrece, se ensimisma en la custodia del macro poder público haciéndole suyo, a la vez que aquella es utilizada para perpetuar una teoría política bajo un determinado territorio y por ende, a cambio, anula la participación minoritaria desde el punto de vista que hemos venido aquí tratando, eso no es otra cosa diferente al vacío institucional existente dentro del sistema.

Dirigir, yo lo digo, seria encausar al interlocutor por la enseñanza práctica de la existencia compartida por una comunidad en todos y cada uno de los fenómenos que le conforman. Negociar es cosa diferente, aunque busque igualmente y ante todo, el bienestar creado por beneficios tanto económicos como sociales, nunca podremos alejarnos de ese postulado y es mejor no hacerlo para no terminar con la belleza útil generada con la creación humana y la natural cuando se le permite, tampoco podremos olvidarnos de quienes somos, en donde estamos y cuanto somos para poder operar de acuerdo a lo deducido, solamente de esa manera y con gran esfuerzo participativo se logrará en el tiempo, un cambio sustancial a favor del nivel socio económico por el cual luchar, con la enseñanza clara, primero, aprendida desde un comienzo por el  entendimiento sobre lo estudiado. Segundo, merced a los beneficios diáfanos y objetivos creados por el sistema reestructurado en ejercicio.

Los impetus intempestivos, la beligerancia a flor de piel, el rencor y el odio hacia lo diferente, no se conserva voluntariamente en la idiosincrasia de nuestro carácter, se trata de nuestras raíces más profundas que allí, dentro de cada individuo, se vienen sobre cocinando hasta convertirse en veneno mortal, debido a la alquimia natural negativa, con la cual algunas de las especies vivas cuentan cuando les cambia el medio ambiente que les mantiene. Esa condición genética no es nueva, tampoco cuenta con cuarenta o sesenta años, o cuantos se puedan contar, de existencia. La verdad única y escrita con sangre en el sentido vetusto de la historia, es mayor a varias centurias de incomprensión que clama por impedir el dejar cerrar ante nuestros ojos, esa ventana abierta por donde podemos observar e integrarnos, el comienzo de una nueva era en paz y advenimiento, de igual manera en el campo verde y florido, que en las ciudades bellísimas de nuestro territorio; nuevamente imitando la naturaleza, esta vez por medio del ave fénix, criatura especial que renace engrandecida y limpia, de sus propias cenizas.

https://www.youtube.com/watch?v=I5jZcTMXVpM



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    Mayo 2016          

Como se entiende que una mayoría porcentual domine a los minoritarios cuando los primeros son incumplidores en obligaciones tacitas  y morosos en las cuentas.


Ser juez y parte, consiste en llagar a algún tipo de arreglo sobre su propia deuda en mora, al pertenecer a la mayoría porcentual de alguna copropiedad