22 jun 2013

LA REVOCATORIA DEL MANDATO



Aprovechando la debilidad del sistema sobre el asunto que aquí expongo y sin ninguna otra pretensión aparte de demostrar la importancia del conocimiento en el mismo sistema. Opino,

Asunto: Truco para cambiar las reglas opositoras a un mandato dentro del sistema. Buscar la convocatoria a nuevas elecciones basado en el derecho de hacerlo al lleno de los requisitos legales y según las normas existentes al respecto para la revocatoria del elegido.   

Funcionará siempre y cuando se tenga el poder de convocar a toda aquella mayoría, demostrando fuerza, que revoque el mandato que esa misma mayoría relativa no fue capaz de aglutinar, al momento en el cual fue oportuno demostrar ese poder de elección, prefirió la abstención, entregando el mandato plural al escogido de esa manera popular aun cuando fuese minoritaria. La importante será lograr que el caos sobresalga debilitando el estamento y logrando una ventaja considerable en la posición que  se tome ante los comicios a convocar, con unas nuevas elecciones.   

No conozco fortaleza alguna con la cual se pueda defender el sistema per se,  aparte de la praxis de la mayoría que le soporte.    

El mayor perjuicio de la maniobra, aparte de los acaecidos al involucrado  directamente, será el atraso a planes aprobados con anterioridad, necesarios y efectivos a la convivencia armónica, la seguridad y el progreso para los ciudadanos.


© Hoo77 & la vida cotidiana.

    Donde el romanticismo también cuenta. 

2 jun 2013

TAN SOLO ESPERO




TAN SOLO ESPERO


Poder brindarte aquello que siempre deseo compartir, tiempo pensamiento. Asuntos conservados con orgullo. Ni te hallo ni te encuentro.

Ni te hallo, ni te encuentro aun cuando conservo el recuerdo y la esperanza, en veces fuerte otras no, de tu regreso amoroso y apasionado.

Cuando el deseo decae, la furia se manifiesta y las millas que me separan de ti parecen cortas, contándoles por centenares,  tu figura aparece, sonríe prometiendo, me calmo te recuerdo.

Me repito que figura más hermosa,
que sonrisa tan especial
esa que sabes darme aplacando lo natural.

 Recuerdo tus palabras: Hablo del amor entre los dos, de ti y de mí, no vuelvas con tus convicciones sociales inaplicables, decías ruborizada, seguramente con la idea de que aceptase al destino, me domeñara a tu cariño. Aquella tarde la pasamos bien, super chévere, siempre lo hacíamos, hasta que tuve la brillante idea de tomar distraído por la calle equivocada, pasando por la tienda nueva de ropa abierta por Nora. Hasta ahí todo bien, no pasaba nada extraño, solamente que a ti te dio por admirar una de las blusas exhibida dentro del escaparate a la vista del público, cuestión suficiente para que la intuición de Nora funcionara de inmediato percatándole de nuestra presencia en las puertas de su propio establecimiento y de un brinco, la malévola saliera a atendernos.

Para no dejar el cuento incompleto, e insaciada la curiosidad de algunos, la historia con Nora fue la siguiente. Resulta que Alberto, amigo personal y operador turístico de la zona, tenía por aquella época cierto enredo de pareja con Nora, cosa de ellos que yo respetaba aun cuando alguna vez le cubrí la espalda en uno de esos encuentros extras, mejor dicho, fuera de la relación de pareja, además los tres éramos buenos amigos y fueron varias las ocasiones en las cuales departimos copas o salíamos a las disco. Nora era, o es, una mujer abierta a las nuevas sensaciones y acostumbrada a obrar de acuerdo con sus prioridades y deseos desconociendo la palabra no como respuesta. Ella dispone, es juez y parte hiciese cuanto fuera su querer en un momento determinado, bajo sus instintos narcisistas, su propio mundo del cual se venía apropiando, debe de plegarse, por lo tanto ella y tan solo ella es la palabra cierta en cualquier comentario u opinión. Los demás pecan, Nora no, en cambio sí les cuestiona.

Fue así como por aquellos días conocí a la verdadera Nora, dueña de sí y capas de confrontar a su albedrio contra cualquiera que lo estimase conveniente hasta lograr el propósito que buscara, fuese cualquiera que fuese ese propósito, venganza, egoísmo  o cualquier otro. También sabía esperar y la oportunidad se le presento servida en bandeja de plata. La temporada del turismo ya culminada le facilito las cosas aún mucho más  y a sabiendas de los encuentros extras de Alberto encubiertos inocentemente por mí y de que él se encontraba por regresar, fabrico la comedia que tan solo alguien como ella es capaz de elaborar, propia de su mente mordaz, sin medir para nada las consecuencias.  

Resulta que en mi calidad de migrante son varias las situaciones a las cuales te ves expuesto en momentos determinados por diferentes razones; te expresas diferente al igual que tus opiniones, tampoco luces al igual que los lugareños; aunque esa no es el motivo principal que me embarga en el momento, tampoco la de cuestionar a Nora en su manera de ser y de pensar, eso no me atañe ni me interesa con nadie. No, la razón verdadera motivo de mi congoja, fue la perdida de la confianza, o como atenuante la siembra de la duda hacia este pobre romántico empedernido por parte de ese ser maravilloso que tú eres. Sucedió en alguna oportunidad, cuando Nora preparo una cena especial para nosotros: ella Nora, Alberto, tú y yo. La conversación giró en torno del sufrimiento humano, se escuchó decir de alguno de los allí presentes «Conozco muchas personas, algunas de ellas amigos y amigas, que sufren por diferentes causas bien sean esas causas provenientes de estadios físicos, espirituales o sicológicos. Esas personas, pueden, de a poco, ir reconociendo su sufrimiento personal y de esa forma le superaran paso a paso; pero ¿qué pasa en el entretiempo?  Quiero decir ¿antes de lograr la superación personal propuesta deseada? ¿Y que de aquellos quienes acompañan íntimamente al sujeto en su dolor físico Tendrán derecho a venir lanza en triste en contra de algún otro ser?»

En fin, la tertulia se prolongó durante varias horas tomando diferentes matices según los enunciados de cada cual, pero siempre con la intervención locuaz de Nora que hiso parecer los demás cual mortales ilusos, plagados de convicciones sociales inaplicables, principalmente a su principal oponente ósea a este, que defendió esas convicciones tan solo por pensar en plural, culpándose asimismo al no poder convencer de la propia bajo la cual el amor debería de ser tomado de igual forma, sin olvidar en lo personal a la pareja, cuestión que en ese momento calle y de lo cual también me culpo.           


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    Junio 2013