AL LEERLE LE COMPRENDO
Tiempo sin leer prensa Española, que gusto hacerlo de nuevo. Es como festejar el encuentro con un viejo amigo que poco se ve pero no se olvida, sus titulares, sus columnistas y opiniones, en fin, todos los recuerdos sobre nosotros mismos aparte de lo cotidianamente necesario. Hablando de recuerdos, recuerdo aquella agenda de bolsillo negra, regalo de la novia antes de viajar a un internado en las cercanías de Berna para complementar su escolaridad cumplida en Bogotá, en la cual anotaba además de muchos números de teléfonos, ella no era desconfiada en cambio si muy ordenada y pretenciosa, la fecha exacta de cada una de las cartas recibidas desde allí con toda clase de anécdotas juveniles, burlescas y enamoradizas que poco a poco ratificaban mi necesidad de estas, del cariño que en las mismas encontraba al igual que el resto de ese contenido amoroso, llenando mi día con la dicha de la lectura prodiga al interés, cumpliéndole a la demanda de la vitalidad.
Desde entonces determinar la lectura que deseo encontrar entre miles de asignaturas existentes hoy por hoy y en medio de estas el tema que requiero, es extremadamente difícil, aun cuando poco a poco he desarrollado ese instinto básico que me permite llegar a aquellas lecturas requeridas con relativa facilidad. Por fortuna la prensa en general siempre dispuesta ha emanar parte de la cura a esa necesidad, orientando los lectores en la actualización de cultos intelectuales, ayuda en gran medida e igualmente, por fortuna para muchos, tenemos esa asidua costumbre de practicarle diariamente para luego profundizar en los temas preferidos en la medida de la disponibilidad de tiempo y otros menesteres. Es en este sentido que bogo tanto por la libertad de expresión, como por la defensa de la intelectualidad escrita; que cada día se convierte a pesar de la dificultad económica de difusión, valorándole contra el retorno con mayor razón en la época actual, en la principal forma bajo la cual se continuará alimentando la curiosidad científica aquí referida y panacea del mismo pensamiento.
Algunas veces también he viajado fuera de mi Tierra y al hacerlo, le valoro mucho mas aun cuando me doy cuenta, cuando regreso, de las dificultades horrendas por las que atravesamos sus coterráneos no obstante las innumerables leyes que nos protegen, sin entender la razón de ésta dicotomía creada por nosotros mismos. Quizás no sea esta la oportunidad de referirme a asunto tan delicado pero como lo dije antes, no logro entender porqué es posible tal situación. Escucho hablar de asuntos jurídicos aparte de los políticos propiamente dichos, y trato de relacionarles fuera de los foros donde se legisla o se hace política llegando a la conclusión que la ley es utilizada al igual que una arma, blanca o de destrucción masiva, no lo se. En mi entender, la Ciencia Política precisa el manejo de los asuntos del Estado por medio de las directrices necesarias para ello; legislando de esa forma por medio del cumplimiento en defensa del pueblo, así dicen los políticos, que le compone, por consiguiente del mismo Estado. Es ahí donde nace la ley reformista y se ve con claridad la importancia de la participación democrática en los asuntos concernientes que impida la manipulación del ejecutivo por el grupo vencedor en la contienda parlamentaria. El efecto de la reforma será claro dirigiéndole a la necesidad plural, que debe ser la misma a la de la Nación y a la del Estado, nunca a la de los políticos, ni mucho menos a la de los caciques prepotentes, sin pretender ofender. La tarea será entonces definir con exactitud las necesidades imperantes a conformar la seguridad para la salvaguarda del Estado y los ciudadanos, primero que todo y aparte de velar por la pulcritud, tenacidad y capacidad de quienes lleguen ha integrar las listas al Senado por parte de los partidos en el momento del ensamblaje de las mismas que a la postre determinaran igualmente los escogidos de las ternas respectivas para desarrollar el control respectivo, tanto en el campo fiscal como en el mismo político, lejos del caciquismo corrupto que tanto daño hace escondido tras la maraña inmensa de la confusión general y en particular de la legislativa.
La Nación no puede seguir siendo engañada por la vivacidad de los encantadores de serpientes o los manipuladores de promesas falaces reflejadas en los espejos de los tatarabuelos. La Nación necesita de hechos concretos para su bienestar y desarrollo ahora, no al irrumpimiento de la sexta generación venidera cuando los campos se encuentren vacíos y áridos, las fuentes de trabajo reducidas y el calentamiento global, ayudado por los indiferentes, haya hecho de las suyas.
© Hoo77
Bogotá, Mayo de 2008.
Bogotá, Mayo de 2008.


