LA TERCERANo pretendo alejarme del Derecho Fundamental Humanitario, supongo que éste deberá de existir siempre considerando el respeto entre unos y otros, su pilar fundamental y los derechos individuales como el resultado de lo anterior, desprendido dadivosamente de otro Derecho igualmente fundamental e importante: La consolidación del Estado que les resguarda y protege.
Una casa fuerte construida por hombres laboriosos, respetuosos y honrados mantendrá a estos, sus hijos, evolutivos y seguros; les hará fuertes en todos los campos, el económico, el intelectual, el sicológico y cualquier otro que se quiera mencionar que igualmente redundara en la consolidación de la casa y no en su deterioro continuo, su desmembración y saqueo de las riquezas que los medios productivos requieren con continuidad eminente para que ese menester nunca se detenga, todo lo contrario, aumente emanando confianza a nuevas ampliaciones. Si la casa es sólida, sus residentes serán fuertes. Si los residentes lo son, entonces la casa se fortalecerá continuamente.
No se puede separar una cosa de la otra ni tampoco pensar tan solo en los hijos sin darle a la casa la protección que necesita y merece incuso por encima de sus propios hijos. En el caso de atender únicamente a esto, los hijos ¿que va ha ser de la casa? En cambio al atender primero la casa, al darle seguridad y prevención contra los depredadores que le rondan, otra cosa será la convivencia dentro de la misma, empezando por la política y continuando con la inversión en obras productivas, no suntuarias, necesarias y correlacionadas con los hijos que la han construido, día a día para el bienestar propio de todos ellos y los nuevos beneficiaderos agroindustriales y empresas que se irán creando, creando al unísono trabajo, riqueza y bienestar.
Ahora puedo confesar mi gran sueño: el paraíso en esta tierra, un gran condominio compuesto por casas en ladrillo y piedra con un pequeño rincón en donde estudiar, habitado por gente educada, con lagos inmensos en donde abunde la pesca sin necesidad de revolver las aguas para lograrle, fines de semana largos y alegres en donde no se hable de política económica sino que mas bien se seleccione el ganado por distribuir en otras fincas vecinas, luego de planificarles asignándoles funciones especificas. También deberá de contar con un transporte excelente que permita ir a cumplir con el deber, llevar los productos y venir a disfrutar la paz en la compañía de Mercinda, compañeros y amigos. Igualmente espero poder regresar sobre este tema, que para mi es apasionante, después de revisar que el estudio se encuentre en orden y las fuentes disponibles.
© Hoo77
Octubre del 2008
