21 jul 2013

IRMA LA DULCE




   IRMA   LA   DULCE



No vayan a pensar que la única Irma dulce que existe es la representada en la película excelente que dirigió  Billy Wilder, quien falleció en el año dos mil tres a la edad de noventa y cinco años en Hollywood, Estados Unidos, la historia que lleva su nombre, “Irma la Dulce”, ocurre  por allá en 1963 y fue representada por la hermosísima Shirley MacLaine que hoy en día cuenta con setenta y nueve años de edad y sigue tan radiante. No señores, pues no, y para comprobarlo les voy a relatar la historia de Irma la más dulce de todas las dulces que puedan llagar a imaginar, incluyendo y mejorando, con el debido respeto,  a la hermosa “Irma la Dulce” de  quien hablará antes.  

Todos éramos adolescentes sin sobrepasar de los catorce a los quince años de edad, Tanto Craig como yo pertenecíamos al mismo grupo de amigos que de vez en cuando deambulan por las calles en busca de emociones fuertes después de haber encontrado la fórmula bajo la cual la sociedad sería perfecta y nosotros, quienes le implantarían y líderes del mundo. Craig, futuro esposo de nuestra Irma, era natural del quinto continente, allí donde todos los hombres son vaqueros, cuestión que no es cierta, pero si efectiva para contrariarle, ganando de esta manera el terreno perdido ante él que me aventajaba, a mí, cuestión sencilla y a los demás,  en casi todos los aspectos con lo cual los jóvenes compiten. Sin embargo, se trataba de un gran compañero con un alto sentido del entendimiento sobre la humanidad. Es la clase de persona que su respuesta es un sí, prácticamente a cualquier cuestión en conflicto, para luego negociar la retribución por lo otorgado. Aun no entiendo como pero créanme, así era Craig así lo hacía y con éxito en la mayoría de las ocasiones.

Nuestra Irma era en aquella época, una muchacha encantadora de ojos azules profundos, cabello castaño claro, facciones finas, bien demarcadas y proporcionadas en el rostro al igual que en el resto de su cuerpo robusto que movía agraciadamente para el disfrute de cualquiera que tuviese la suerte de apreciarle, incluso antes de cruzar alguna palabra con ella, pues en ese instante se olvidaría, el interlocutor de Irma, de cualquier otro asunto que no fuese la presencia del ángel que tenía en frente sonriendo, e invitando sin proponérselo a fantasear. Irma en cuestión de  edad, era algo mayor que la mayoría del grupo, nos aventajaba en los estudios por uno o dos grados, por lo tanto también generaba más respeto que cualquiera otra compañera de andanzas aunque esa no era propiamente la razón por la cual le buscábamos, incluso la espiaba, con asiduidad para gozar de su compañía, y de sus experiencias traducidas en enseñanzas solaces.  

Recuerdo tal y como si hubiese sido ayer, la tarde imborrable de la memoria de cualquier hombre, cuando la luz del día comienza a desvanecerse y  la noche se precipita sobre el espacio que ocupamos, en el cual nos encontrábamos ella y yo a solas, bajo la frondosidad de los árboles que nos rodeaban e ilusionaban con un cambio de color en la medida que la tarde se entrega a la noche que avanza. Hacia tan solo unos pocos minutos, que por suerte me separe del resto de los amigos luego del juego de futbol que llevamos a cabo, cuando al dirigirme a casa ansioso y melancólico  me encontré con Irma: bella radiante y dulcemente provocativa como siempre. Vestía una falda de pliegues no muy ancha color gris claro y una blusa blanca impecable algo abierta en la parte del cuello, tras de ésta se apreciaba una cadena de oro con una imagen como dije. Sus zapatos combinados de color verde,  y las medias de nylon permitían fácilmente apreciar  un par de piernas con la perfección milimétrica de la simetría bajo el cuerpo que las acoplaba. 

Mientras  trataba de  recuperar el sentido de orientación,  permitiendo a las mariposas que revoloteaban dentro del estómago calmarse y tomaba un segundo aire, ella jugueteaba enroscando entre sus dedos su propio pelo a la altura del cuello, al tiempo de acercarse a mí con paso lento, parsimonioso, seguro. «Hola cariño» fue su saludo. Claro está que el aire que antes tome no fue suficiente, el cuerpo no se animaba a reaccionar ante la causa personificada de esa melancolía que no alcanzaba a comprender. La lengua se paralizo y la voz no salía, no podía modular palabra, ella era demasiado bella, demasiado alegre y descomplicada;  finalmente logre componerme sonreír tímidamente chantándole, de saludo, un beso en la mejilla que recibió complacida al tiempo de iniciar conversación. Luego, guardamos un rato de silencio apreciando como la simbiosis de los alrededores pareciera ponerse de acuerdo para entrar en el letargo del descanso diario. No obstante, ella persistiría en continuar con la conversación brindando en ésta el calor necesario entre nosotros que animaba a continuar. Pareciera que sus ojos brillaran más a cada instante al tiempo que la oscuridad se acentuaba, el aliento que emanaba rosaba la piel de mis labios alertándoles tanto como al olfato y al resto de mis sentidos, de pronto sentí esos labios que tantas veces aprecie en silencio sobre los míos y a sus manos, acariciando mi cabello y cuello. 

Irma, al darse cuenta que el nerviosismo no me daba tregua, disminuyo en sus ímpetus convidándome a caminar hasta la casa. Ya por el trayecto y sin parar con el encantamiento de las caricias que traíamos me pidió que no estuviese nervioso que todo era natural, que contábamos con la suerte del encuentro y de la ausencia de sus padres en casa. Me hablo sobre nosotros de la intuición que siempre mantuvo en cuanto la atracción que ejercía en mí y ella por ningún motivo  iba a romper, todo lo contrario, le quería consumar ante una separación eminente antes de partir. Al cerrar la puerta tras nosotros dejo que los instintos obrasen por ella y sus labios, que tanto aprecie, repetían sobre mi rostro los besos más dulces y agraciados que hubiera imaginado, o algunas otras ves recibiese en circunstancias siquiera parecidas. Sucedió  a lo largo de toda una noche, para el recuerdo de ambos.                       


                        
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    Julio 2013  


22 jun 2013

LA REVOCATORIA DEL MANDATO



Aprovechando la debilidad del sistema sobre el asunto que aquí expongo y sin ninguna otra pretensión aparte de demostrar la importancia del conocimiento en el mismo sistema. Opino,

Asunto: Truco para cambiar las reglas opositoras a un mandato dentro del sistema. Buscar la convocatoria a nuevas elecciones basado en el derecho de hacerlo al lleno de los requisitos legales y según las normas existentes al respecto para la revocatoria del elegido.   

Funcionará siempre y cuando se tenga el poder de convocar a toda aquella mayoría, demostrando fuerza, que revoque el mandato que esa misma mayoría relativa no fue capaz de aglutinar, al momento en el cual fue oportuno demostrar ese poder de elección, prefirió la abstención, entregando el mandato plural al escogido de esa manera popular aun cuando fuese minoritaria. La importante será lograr que el caos sobresalga debilitando el estamento y logrando una ventaja considerable en la posición que  se tome ante los comicios a convocar, con unas nuevas elecciones.   

No conozco fortaleza alguna con la cual se pueda defender el sistema per se,  aparte de la praxis de la mayoría que le soporte.    

El mayor perjuicio de la maniobra, aparte de los acaecidos al involucrado  directamente, será el atraso a planes aprobados con anterioridad, necesarios y efectivos a la convivencia armónica, la seguridad y el progreso para los ciudadanos.


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2 jun 2013

TAN SOLO ESPERO




TAN SOLO ESPERO


Poder brindarte aquello que siempre deseo compartir, tiempo pensamiento. Asuntos conservados con orgullo. Ni te hallo ni te encuentro.

Ni te hallo, ni te encuentro aun cuando conservo el recuerdo y la esperanza, en veces fuerte otras no, de tu regreso amoroso y apasionado.

Cuando el deseo decae, la furia se manifiesta y las millas que me separan de ti parecen cortas, contándoles por centenares,  tu figura aparece, sonríe prometiendo, me calmo te recuerdo.

Me repito que figura más hermosa,
que sonrisa tan especial
esa que sabes darme aplacando lo natural.

 Recuerdo tus palabras: Hablo del amor entre los dos, de ti y de mí, no vuelvas con tus convicciones sociales inaplicables, decías ruborizada, seguramente con la idea de que aceptase al destino, me domeñara a tu cariño. Aquella tarde la pasamos bien, super chévere, siempre lo hacíamos, hasta que tuve la brillante idea de tomar distraído por la calle equivocada, pasando por la tienda nueva de ropa abierta por Nora. Hasta ahí todo bien, no pasaba nada extraño, solamente que a ti te dio por admirar una de las blusas exhibida dentro del escaparate a la vista del público, cuestión suficiente para que la intuición de Nora funcionara de inmediato percatándole de nuestra presencia en las puertas de su propio establecimiento y de un brinco, la malévola saliera a atendernos.

Para no dejar el cuento incompleto, e insaciada la curiosidad de algunos, la historia con Nora fue la siguiente. Resulta que Alberto, amigo personal y operador turístico de la zona, tenía por aquella época cierto enredo de pareja con Nora, cosa de ellos que yo respetaba aun cuando alguna vez le cubrí la espalda en uno de esos encuentros extras, mejor dicho, fuera de la relación de pareja, además los tres éramos buenos amigos y fueron varias las ocasiones en las cuales departimos copas o salíamos a las disco. Nora era, o es, una mujer abierta a las nuevas sensaciones y acostumbrada a obrar de acuerdo con sus prioridades y deseos desconociendo la palabra no como respuesta. Ella dispone, es juez y parte hiciese cuanto fuera su querer en un momento determinado, bajo sus instintos narcisistas, su propio mundo del cual se venía apropiando, debe de plegarse, por lo tanto ella y tan solo ella es la palabra cierta en cualquier comentario u opinión. Los demás pecan, Nora no, en cambio sí les cuestiona.

Fue así como por aquellos días conocí a la verdadera Nora, dueña de sí y capas de confrontar a su albedrio contra cualquiera que lo estimase conveniente hasta lograr el propósito que buscara, fuese cualquiera que fuese ese propósito, venganza, egoísmo  o cualquier otro. También sabía esperar y la oportunidad se le presento servida en bandeja de plata. La temporada del turismo ya culminada le facilito las cosas aún mucho más  y a sabiendas de los encuentros extras de Alberto encubiertos inocentemente por mí y de que él se encontraba por regresar, fabrico la comedia que tan solo alguien como ella es capaz de elaborar, propia de su mente mordaz, sin medir para nada las consecuencias.  

Resulta que en mi calidad de migrante son varias las situaciones a las cuales te ves expuesto en momentos determinados por diferentes razones; te expresas diferente al igual que tus opiniones, tampoco luces al igual que los lugareños; aunque esa no es el motivo principal que me embarga en el momento, tampoco la de cuestionar a Nora en su manera de ser y de pensar, eso no me atañe ni me interesa con nadie. No, la razón verdadera motivo de mi congoja, fue la perdida de la confianza, o como atenuante la siembra de la duda hacia este pobre romántico empedernido por parte de ese ser maravilloso que tú eres. Sucedió en alguna oportunidad, cuando Nora preparo una cena especial para nosotros: ella Nora, Alberto, tú y yo. La conversación giró en torno del sufrimiento humano, se escuchó decir de alguno de los allí presentes «Conozco muchas personas, algunas de ellas amigos y amigas, que sufren por diferentes causas bien sean esas causas provenientes de estadios físicos, espirituales o sicológicos. Esas personas, pueden, de a poco, ir reconociendo su sufrimiento personal y de esa forma le superaran paso a paso; pero ¿qué pasa en el entretiempo?  Quiero decir ¿antes de lograr la superación personal propuesta deseada? ¿Y que de aquellos quienes acompañan íntimamente al sujeto en su dolor físico Tendrán derecho a venir lanza en triste en contra de algún otro ser?»

En fin, la tertulia se prolongó durante varias horas tomando diferentes matices según los enunciados de cada cual, pero siempre con la intervención locuaz de Nora que hiso parecer los demás cual mortales ilusos, plagados de convicciones sociales inaplicables, principalmente a su principal oponente ósea a este, que defendió esas convicciones tan solo por pensar en plural, culpándose asimismo al no poder convencer de la propia bajo la cual el amor debería de ser tomado de igual forma, sin olvidar en lo personal a la pareja, cuestión que en ese momento calle y de lo cual también me culpo.           


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    Junio 2013  

3 may 2013

DE LA LEY



Cuando el origen de la ley

es la costumbre, ésta se presume sana, benéfica a la comunidad, de lo contrario antes de sancionarle de forma definitiva se reestudia y reestructura hasta probar el cumplimiento de la premisa. Eso sería la depuración y purga del Sistema de Derecho.

La dinámica del mismo sistema vendrá cada vez con mayor fuerza ante el enfrentamiento del Poder Parlamentario y el Ejecutivo, siempre y cuando no se lleve a cabo a puño limpio y mucho menos a bala o con terror. Simplemente dejando que las cosas evolucionen de manera natural, libre y espontánea. Lo mejor del Estado de Derecho es la libertad, y derecho a la defensa, que otorga al individuo. Y lo mejor de los individuos, es su aporte al sistema, reflejado en beneficios cuantificados socialmente.

Vale la pena resaltar: primero, la importancia en el origen de la costumbre; y luego el aporte de los individuos al sistema concientizado en lo cual traen consigo.


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   Mayo 2013



21 abr 2013

El gobierno, para definir

                               EL GOBIERNO, PARA DEFINIR


Siempre he creído que la posición, políticamente hablando,  ideal de los ciudadanos responsables es la de alinearse al gobierno,  ser gobiernista. El porqué de ello es simple, con mayor razón ante los vientos que hoy  perturban: el gobierno es la representación de la Patria y del pueblo. De ese pequeño terruño que Dios tubo ha bien entregarnos y que debe ser nuestra única preocupación y morada, la nuestra, la de verdad, aquella que necesita de nosotros de forma real para ser representada ante el contexto internacional sin ceder un ápice de aquello que nos pertenece por el derecho heredado de la historia, por una necesidad plural de nosotros mismos y la enseñanza que en los demás podamos dejar reclamando se dé, se cumpla, siempre y cuando no nos nieguen el derecho sobre lo nuestro. La legalidad jurídica no es un adorno para lucir mejor, no. Es el interés en defender lo cual consideremos pluralmente propio. Es la obligación del fuero por el cual internamente luchamos con un fin, y ese fin no puede ser otro diferente al Estado que nos necesita, protege y cobija a todos, por favor óigase bien, a todos, no a unos pocos.

Cuanto aquí digo con humildad, obedece a la realidad palpable de una necesidad primordial como es la subsistencia pacifica, no quiero decir que apruebo o soy devoto de una hegemonía sin rumbo, ni plataforma legal que la sustente; al referirme al gobierno lo hago a aquel legalmente constituido bajo el un régimen presidencialista como el nuestro que no se ubica en el sentido del después. La buena fe y la voluntad de conservar un patrimonio político, no son suficientes a la necesidad plural sobre la cual he venido refiriéndome, la del gobierno enfrentado la defensa a los designios adversos de un pueblo, tanto en lo nacional como en todo lo concerniente a los vecinos lejanos, igualmente a los cercanos, que si toman muy en serio la necesidad de la supervivencia por conocer, esa necesidad, de cerca y también por la avaricia humana descontrolada y causante de los males que a diario perjudican un verdadero desarrollo de la humanidad, concretamente de la latino americana, diana internacional de críticas favorables y lo contrario (que crecemos más de lo proyectado, que convivimos en medio de la miseria y la pobreza extrema, que nos aprovechamos de la hacienda, que el neoliberalismo, que esto y lo otro...). Sino actuamos de manera contundente ante los momentos cruciales que vivimos actualmente, nunca, durante varias centurias, podremos hacerlo. Lo peor es que no solamente nosotros sufriremos de la ignominia que a diario profundizamos según lo narrado en este opúsculo, sino que, y con mayor rigor, lo sufrirá la tierra que nos cobija.

La continuidad de un plan de gobierno sano e independiente, del Presidente elegido, es indispensable, como lo es la de un equipo que gobierne por el Estado para cumplirle de forma sostenida, ósea que grano a grano, metro a metro, se ordene lo necesario, repito, de forma sostenida, sin tener en cuenta ninguna otra consideración aparte de las necesidades  primarias y vitales del Estado, como lo es el PIB per cápita, y demás variables macroeconómicas que componen y constituyen la política económica, redentora del nivel de vida, y la felicidad común de conocer esta única verdad que haga a los ciudadanos útiles.


Está probado que los periodos cortos, vengo gobierno y me voy, no funcionan. No alcanzan a fraguar, su responsabilidad es demasiado limitada en la línea del tiempo. El Estado necesita que su cabeza visible sea algo más duradero, más representativa de la justicia y la dignidad humana, alguien que vele por darle a las instituciones la confianza requerida, hasta lograr el respeto necesario para sus residentes teniendo en cuenta que la época de las cavernas, el sentimiento guerrerista quede definitivamente atrás, que la hacienda corresponde al esfuerzo congruente de los trabajadores útil al bien común.       


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    Abril 2013.


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24 mar 2013

TALANTE DE PAZ



La noche se apodera de la cúpula terráquea sobre el lugar, hace frío,

Sin embargo no quiero cerrar las puertas de la terraza desde donde aún se divisa la autopista lejana congestionada por los autos que vienen y van. Les observo al tiempo de preguntarme a donde irán y el por qué tan solo uno en particular me interesa, aquel que no alcanzo a distinguir, que no se deja encontrar a pesar de ser el único, con plena seguridad lo digo, color yema rojiza. Tonto que soy, ahora me pesa no haberle instalado cuando pude hacerlo, el dispositivo necesario que delatara en todo momento su ubicación, si, cierto, he debido hacerlo, he debido comenzar a rastrearte, así ahora mismo estría tras de tu auto, en ultimas tras de ti observando todos tus movimientos, podría cerciorarme hasta dónde eres capaz de mentir, de engañarme burlándote con esa risa sonora y contagiosa con la cual acostumbras hacer que ría. ¿Me crees? Tú produces en mí tal alegría, que río sin ningún temor y al darme cuenta de que lo hago, de que soy capaz de hacerlo, le disfruto, te registro transportando tú figura al primero y al último lugar, a todo mí ser, de donde no tengas como escapar.


De pronto el temor me invade enseñando el lado oscuro de la existencia, ese donde tú no estás a mi lado susurrando palabras románticas, indescifrables, llenas de la alegría que irradias. Caigo en la cuenta que no te puedo atar impidiendo te alejes, el encierro solo producirá efectos mezquinos hacia tú captor, aun cuando se produzca únicamente en la mente del mismo, de su egoísmo personal que no te llega, que nunca opacara tu gozo ni el color de tu piel, como tampoco su sabor cálido, perenne, imbatible.

Que va, para nada, tú no tienes lado oscuro, te limitas a brillar con la fuerza del amor, de la belleza encerrada en los dones preciosos derivados de la lealtad. Te prometo dibujarte sobre una alfombra  voladora para que se vea desde cualquier lugar pudiendo los astros apreciar tu grandeza, tu belleza llana, tu capacidad de dar lo mejor de la existencia para nosotros, para mí que te comprendo y retribuyo con cuanto puedo y deseo para verte acertada, valorando el amor duradero y para siempre.

La lealtad nos convierte en aliados al igual que en otros tiempos lejanos, distantes. Ocasiones irrepetibles, no obstante imitables. El futuro es tuyo, tomadle permitiendo que unidos le alcancemos con la gloria que nos mortifica por ser la forma del poder y del hacer. No te desencantaré, conservaras lo tuyo, lo cual vi, lo cual veo, lo cual proyecto: abundancia, amor y paz, también libertad, para mí y los demás. Que soy débil, si lo sé, es mi defensa y mi lucha, la sublimación que alcanzo en el desarrollo de la personalidad, así, cuando me examino, la imagen la veo bien y siento orgullo, con mayor razón al saber que eres mía, y feliz lo reconoces sin tapujos, aceptando mi postura. Me agigantas, haces fuerte y demuestras que al talante no hay forma de apagarle.

Lo he dicho en otras oportunidades antes, tenlo en cuenta, aunque nunca con la fortaleza con la cual hoy lo menciono, hoy me doy cuenta de la necesidad de mencionarlo, de ratificar la convicción que llevo dentro en lo referente a la dicha de expresar palabras sinceras que te dirijo con ese único mensaje de oportunidad a entender sin olvidar, llegar allí cual a punto de partida, de inicio y de final. Es  la forma, quizás tan cercana que no queremos verle.   

Ah, por fin llegas, por poco que me encuentras congelado, ¿qué puedo ofrecerte, acaso algo de vino?


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Marzo 2013









24 ene 2013

También de actualidad



Pepe


Era un osito de peluche color marrón con un pecho blanco percudido que no se separaba de su dueño ni por un solo instante, tan era así que cuando no se encontraba zambullido en la alberca gigantesca de la residencia donde residían Pepe y amo, o recibiendo palo porque bogaba, o porque no lo hacía, se hallaba semienterrado en algún parte del jardín, o estaba en alguna reja amarrado e inmovilizado recibiendo el castigo el cual cualquier otro invasor evadiría antes de completar la estratégica invasión a los terrenos del amo, cruel intolerable, que no le permitía ningún descanso ni en la noche ni el día. Pepe era su amigo incondicional, un amigo de esos de quienes se puede abusar a cualquier hora, quizás la pretensión aparte de la burla, era borrar de la cara de Pepe aquella sonrisa indescifrable que mantenía en todo momento con esa bocota abierta y  su lengua roja a la vista.

El amo de Pepe no era en realidad un chico cruel, la actitud mantenida con el osito de peluche no la igualaba en sus cotidianidades, la relación entre ambos era de juego, de persecución amigable, de dale que te pego y continuar por horas hasta agotar el día por completo lo mismo que las fuerzas de ambos aun cuando ni la sonrisa, ni el semblante de Pepe, cambiase. Luego vendría el momento crucial, la hora de ir a la cama donde el lugar preferencial, lógicamente, era compartido por Pepe junto a su amo que no le soltaba.


Que no se diga que el amo descuidaba en  ningún momento a Pepe, siempre le mantuvo lejos del peligro, muy cepillado y nunca olvido darle el alimento correspondiente que consistía en leche y más leche con algunas galletas. Uno de esos días ambos salieron de paseo en una moderna bicicleta con ruedas auxiliares a los costados y una canasta al frente donde Pepe plácidamente se acomodaba; tomaron la ruta acostumbrada a la tienda cercana del señor Betancur, por los lados de la Plaza Santa María, luego al proveerse de  toda clase de golosinas y pertrechos regresaron, solo que tomaron por primera vez otro camino queriendo aventurarse a lo desconocido. A los pocos metros se encontraba agazapado un facineroso, que creyó al verles encontrarse ante la ocasión perfecta para una de sus fechorías, les espero con sigilo hasta el momento exacto de sorprenderles para quitarles, como lo hizo, a la fuerza la bicicleta.

El ataque perpetuado por el facineroso aquel, se dirigió contra el disque tirano, el amo de Pepe quien en ningún momento perdió los estribos ni la calma, más aun, sucedió todo lo contrario y aun en el suelo a donde había sido tirado a la fuerza por el facineroso, se levantó de un brinco enfrentándole. «Anda aprovecha, tomo todo cuanto quieras, la bici, las golosinas y el dinero que me resta» enseñando unas pocas monedas, «que nada haré, pero a Pepe, no te atrevas a tocarle es tan solo mío y no estoy dispuesto a perderle» y sin medir riesgo ni distancia se abalanzó hacia la canastilla de la bici, tomo a su querido amigo de un brazo abriéndole el camino al canalla que les robo y salió velos por las calles del barrio hasta perderse en la distancia. Los dos camaradas quedaron aterrados y silenciosos, está claro que Pepe no era muy buen conversador,  mas no así el amo, quien siempre andaba vociferando órdenes y deseos; ambos, Pepe algo herido en uno de sus brazos y el amo, regresaron de inmediato a casa en busca de la protección que nunca les falto.

Este no es el final de la historia, la historia continua y los paradigmas se dan de la misma forma que ésta ha venido refiriéndonos la complejidad completa de un cuadro, de un espejo que muestra  el gusto en la lucha animal por la sobrevivencia bajo circunstancias parecidas en el tiempo, así mismo en la realidad de esas luchas diferentes, cada una en modo y lugar, hasta culminarse.

Mientras que el amo crecía se desarrollaba adquiriendo nuevos valores, Pepe permaneció igual, con su brazo desgarrado y un ojo prendido de un hilo que le bailoteaba sobre su rostro impertérrito, sin quejarse para nada aun cuando las posibilidades de subsistencia eran pocas. Una de esas posibilidades, pareciese mejor un castigo, el de permanecer encerrado dentro de un cajón indefinidamente puesto que no era sano para el amo continuar esa camaradería infantil. Otra menos estresante sería la de enviarle a un centro especializado donde le repararían, para luego ser entregado a un nuevo amo y trato desconocido. La última, desastrosa, arrojarle, como si fuese un toro, al callejón sin salida del corral de los sin retorno.

Sabiamente el amo opto por aquella posibilidad que no implicase estrés alguno a Pepe y la lid, siempre beneficiosa pudiese continuar. 



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Enero 2013 














10 ene 2013

DE LA ACTUALIDAD





Cupido de siempre


Antes Dios mitológico que aun hoy es el personaje invocado comúnmente en los asuntos del corazón por tirios y troyanos. A éste personaje y a las flechas que él dispara le debemos toda clase de historias, con toda clase de finales en la mayoría felices, puesto que cuando el amor lucha por su realización, siempre triunfa con contadas excepciones al igual que la aquí narrada y deducida de los acontecimientos que proyecta la vida cotidiana.    

Me gusta quien habla directo y dice de frente cuanto tenga por decir, en el sentido que tenga a bien hacerlo. No se trata de herir, mejor de hacer caer en la cuenta, diferenciando situaciones, que el tiempo no se detiene; saber utilizarle, proyectarle viviendo cada instante como si fuese irrepetible, inolvidable, el último momento fugas de dicha, experimentando el amor eterno antes de tener la certeza que éste no regresará.

Al recordar a mis hijos, a los hijos de mis hermanos y los jóvenes cercanos, me pregunto de donde acá esa diferencia de pensamiento sobre la realidad de la existencia. ¿Acaso los “viejos” no fuimos alguna vez jóvenes soñadores del mañana? ¿Acaso ellos, ensimismados con su irresponsabilidad de super jóvenes, menores por generación que nosotros no corren incertidumbre alguna ante el albur de una mañana nueva soleada y fresca?  Al entenderlo, al entender la razón de la brecha diferencial entre las generaciones quizás nos permita acercarnos, para comprender mejor lo importante de la edad la sensatez y el gobierno, convirtiendo así lo suntuario en irrelevante dándole paso a esa única y valida verdad.   

Ahí es cuando nace el inconformismo verdaderamente y no con  la pubertad de los niños mayores que de a poco maduran  como hasta hoy se cree, llegando al entendimiento personal y por añadidura de las circunstancias que les rodean, a la estabilidad de los sueños albergados sin reparar algunos, en lo pendiente de ello a causa de aquel inconformismo que antes amamos y hoy podríamos extrañar con el anhelo y la fuerza de antes. Ahora no podemos ser rebeldes con la vida, quizás con la muerte y antes con la carencia del amor, de las flechas de Cupido en la existencia de viejos y jóvenes y los valores construidos por los unos y los otros.   

GH
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Enero 2013