Los cuentos son lo mejor:
Eso de decir había una vez un pobre enamorado del poder estar en condiciones de hacer... no es cualquier cosa, eso de la irresponsabilidad para evitar tomar partido, insuperable. En cambio cuando las cosas duelen, cuestan, al igual que duele el bolsillo al pagar impuestos dirigidos al gasto, todo cambia. Ahora, como gestor, al ver las cercanía del próximo periodo fiscal, cuestión que me obligará a aumentar mis costos y gastos a causa del mayor ingreso, de las personas en mi cuenta de nomina, el enojo de las partes, sobrepasa cualquier limite sin importar quien sea el gestor de los resultados del mismo periodo, ni que aquel sea realmente el mayor / menor, beneficiado / perjudicado, de los resultados, sino que mas bien el apoyo al gestor sea acompasado unánimemente por el equipo directivo y operacional de la entidad en cuestión para lograr las metas propuestas en los resultados, mientras que para la contraparte, para el asalariado, jubilado, o rentista de capital en menor grado, las cosas se complican desde el punto de vista del mayor costo a afrontar, debido al nivel de precios, que muchas de las veces se da por la obligada costumbre del tener que haber.
Para entonces, al finalizar cada periodo, los presupuestos se han ejecutado en su totalidad, comenzando la azarosa labor de cierre en las cuentas de gastos lo cual conlleva diferentes operaciones financieras, entre estas esta la del análisis de los mismos gastos, junto con la determinación del superávit o el déficit, concentrándome por el momento en lo primero y para que haya mayor claridad en lo expuesto me remito al había una vez...
Un cómodo condominio, entre muchos similares, parecidos en el funcionamiento a una ciudad en desarrollo, si, a una de esas ciudades en las cuales no funciona nada bien, con excepción de los gastos de funcionamiento; como en el condominio de esta historia donde las áreas comunes se iluminan a medias, o no se iluminan del todo, con el único fin de economizar en el pago de la factura de energía eléctrica; para el contrato de mantenimiento a los ascensores, se escoge la opción que ofrezca mayor economía, resultado, nunca funcionan como es debido; en las obra civiles que innovan, o mejoran, se utilizan elementos de pésima calidad tanto en los materiales como en los demás que se requieran, resultado, a repetir la obra durante el periodo siguiente y seguir pagando. Lo ejemplos son interminables al igual que la paciencia de los residentes que va de obra en obra, a media luz y subiendo y bajando escaleras a pie, por culpa de los elevadores; eso si, hay de que no paguen las cuotas de mantenimiento impuestas por la asamblea general cumplidamente, porque el sambenito no se los perdonan.
Obviamente los administradores respetuosos de las normas y principios elaboran el corte anual obligatorio, testimonio de un resultado lleno de responsabilidad y beneficios. Las cuentas de gastos se cerraron de forma aceptada, estos mismos se analizaron de conformidad, confrontándoles contra lo autorizado y demostrando con hechos la acertada gestión del administrador, aunque no nos encontramos conformes, la situación debe de explicarse ante la asamblea no obstante sean unos poquísimos a quienes interese y la integren, las cosa deben de prepararse tal cual si fuese la misma inquisición la destinataria, no es culpa de los residentes, ni de los dignatarios del consejo de administración, cuando el irrespeto, la desidia y la picardía son parte primordial bajo la cual el sistema se retroalimenta, en otras palabras se dinamiza. - No nos podemos encontrar conformes, el dinero nunca sobra y nosotros no podemos ser la excepción; primero que todo.- continuaba diciendo, demostrando su propia seguridad palafrenariamente, el presidente del consejo administrativo.- ¿de donde acá se han suprimido empleados necesarios para le buena marcho del conjunto y los ascensores siguen fallando? Si, si – voceaban algunos de los integrantes a la asamblea, preguntando: y el dinero de las cuotas mensuales? Que ha pasado con el dinero? Entonces el administrador inclinándose todo lo posible y visiblemente sonrojado responde.- quien lleva los libros de cuentas puede explicarlo mejor que yo. Así la pelota va y va, todos los presentes juegan desordenadamente, llegando hasta el Fiscal de cuentas, cuyo nombramiento por cierto no cumple con los requisitos establecidos, para detenerse nuevamente frente del gestor, que aun sonrojado, vanagloria los resultados obtenidos merced a las buenos oficios realizados bajo la actual administración, reseñando los resultados financieros de la misma.
.- OH sorpresa, se obtuvo un beneficio neto sobre lo presupuestado del 38.75%, si señor, es correcto, del treinta y ocho punto setenta y cinco por ciento, sobre lo planificado, sin contar con los ingresos financieros. Ni tampoco con la reducción de personal necesario en la nomina, ni la subutilización en los servicios públicos, ni ninguna otra reducción en los gastos ordenados por un presupuesto autorizado por el máximo órgano administrativo que para rematar, se encuentra a puertas de cometer nuevamente, aprobando el incremento de las cuotas mensuales de administración junto al presupuesto para la nueva vigencia, el mismo error que año a año comete.
¿Que hacer ahora? En una mano un superávit en los gastos de funcionamiento del conjunto, debido al manejo visto; en la otra, un aumento considerable en las cuotas de administración para atender los mismos gastos del periodo que recién se inicia.
La opinión de la administración, bien apoyada por sus seguidores es, en el común de los casos, la continuidad del manejo financiero, o sea mas de lo mismo: aumento en las cuotas de administración y del ahorro mediante las reservas del conjunto, obligadas por los estatutos pero con el agravante de no tener claridad sobre las mismas. Es importante anotar, desde la instancia actual, que el valor de las reservas supera al del presupuesto anual. Aunque hay veces que se tiene alguna otra opinión en éste manejo, no voy a enunciarle puesto que iría en mi propio detrimento, en otras palabras: aumentaría el pecado, disminuyendo el genero, prefiero que ustedes lo deduzcan y apliquen en el beneficio colectivo de las comunidades de vivienda y el sector que le atañe. Así, este cuento quedará sin terminar, al menos por ahora y con mucho pesar; no obstante el camino es largo y a su lado, también se encontraran árboles frondosos sombreándole y cobijando a los estupendos transeúntes que le recorremos.
© Hoo77
Agosto del 2007
