29 nov 2009

Michelle


 
Es el nombre de nuestra nueva colaboradora especial, les va ha encantar, muy rubia, ardiente, perspicaz y lo mejor de todo, nos aventaja por varios cuerpos en seducción aparte de su sutil sazón en la cocina. Mejor conozcan imaginativamente a un ser maravilloso y cuanto éste ser, tiene para nosotros:
-Hola todos, que gusto estar con ustedes, que gusto tener amigos como Hoo77 & GH, con quien siempre estaré agradecida por su amabilidad y la generosidad de cederme este espacio tan significativo para él. Les cuento que recién llegue del Canadá, aunque ya abran adivinado mi lugar de origen, me aleje de allí desde hace mucho tiempo, desde entonces he vivido como nómada, primero un lugar, luego otro y otro recopilando historias para gravarles en el espacio maravilloso de la Internet que conozco y me maravilla. Ahora ya no viajo tanto, creo he logrado construir un nido confortable donde me siento segura, mi velocidad de conexión es lo suficientemente rápida como para abismarme en cada oportunidad que navego, supongo que es preciso hacer la aclaración sobre el tema, estoy hablando de la Internet, no confundan y lo aclaro en razón a la reacción de alguien, de quien en alguna ocasión, me enamore profundamente, tanto, que para comenzar y sin querer que tomen conclusiones anticipadas, hablando por él, contare para ustedes esa historia en la cual soy coprotagonista.-
 
Nos conocimos en una cafetería, ambos de pie ante la barra. Cuando me presente asegurando que ya nos habíamos visto antes, que tal ves fue allí mismo, en la misma cafetería y con la misma cara de aburridos que portábamos ahora, que en aquella oportunidad, le leí el cigarrillo vaticinándole un gran amor por venir mas pronto de lo que yo imaginaba, con alguna dificultad pero que al final se solucionaría logrando buenos momentos, aunque fugaces, perdurables en le tiempo. Al verle reír sin control, le dije -Me encanta verte reír, pero por favor no lo hagas, tienes que recordar afirme, con tal seguridad que ella no tuvo otra alternativa que consentir con algo de lo cual no tenia ni la menor malicia. Para mi dijo Michelle, -tu simplemente alucinas. Hasta el momento me atraes, me cusas gracia, me encanto ver como te despojaste de la cara de aburrido que antes imitabas para darle paso al ingenio y la osadía, semejante a la del felino salvaje persiguiendo una presa suculenta. Supongo que igualmente y sin mayor esfuerzo puedes percibir con facilidad esa atracción que despiertas y sabes utilizar como plataforma y sobre la misma, continuar con el juego del gato y el ratón, juegas conmigo como te viene en gana- me aseguraba, mientras yo por mi parte, claro que quise convencerle de que la mejor forma y además la mas saludable para tomar jugo de tomate como el cual tomábamos ambos en aquel instante, era cuando se mezclaba con un buen trago de vodka, hielo, apio y un poco de picante. Total, a los pocos vasos de jugo con algo de tomate, nos encontrábamos a ritmo mediterráneo bailando, encantados del firmamento.
 
-No podía creerlo- me confeso -no me reconocía, de donde acá me vengo ha ver subyugada por un felino salvaje que no hace otra cosa diferente a acosarme de la mejor manera, sintiéndome mejor en cada una de los nuevos encuentros que se suscitaban y deseaba, desde el momento mismo en que nos despedíamos del anterior-. Esa declaración me abrió la puerta para entrar del todo en su vida y revolver hasta el ultimo rincón de sus preferencias, de aquellos recuerdos gualdados en lo profundo de sus propios pensamientos bajo los cuales se encontraba la felicidad que portaba compartiendo con todo aquel necesitado de aquella dicha, de aquel brillo imposible de complementar y mucho menos de arrebatarle. Le pertenecía tan solo a Michelle, ella era su única dueña y conocía muy bien con cuanto contaba, aun cuando guardaba bien un secreto, que pronto se me revelaría.
 
Por supuesto que la confesión se acomodo desde un comienzo, ahora lo comprendo, llevaba encerrada la intención de la provocación, hacerme reflexionar acerca del propósito de nuestra relación. La amistad es hermosa, ya lo se, pero cuando, me pregunto, deja de serlo para convertirse en algo si se quiere mas sincero, mas cercano, que corresponda a los deseos felinos que escondemos? O por el contrario ¿Por qué nos alejamos? Tal era nuestro caso, amigos ocasionales encerrados en el laberinto del deseo, que de lograr vencerle al igual que a cuanto impedimento adicional se pudiese presentar, escapar de vanidades subjetivas, aparte de ciertas, para enfrentarnos al idílico problema del amor, con todo y los atributos que éste permite asumiendo las consecuencias, y por fin determinar en que consiste la dicha luego de sofocar las llamas naturales del deseo y encontrar que aquella ilusión incomprensible sigue estando allí.
 
Pues bien, venció el deseo, venció la curiosidad a conocer el idilio, sobre el sacrificio de la ilusión permanente tejida durante tantos años de forma tal que impidiese a alguien la idea de ver a alguien compatible en compartir esa y cualquier otra ilusión relacionada. El solitario estepario, el filántropo de corazón aunque parezca otra cosa, lo es aquiescentemente, quiere demostrarlo y el mayor temor que encierra es ver que de una u otra forma ese deseo se desvanece se enreda entre creolinas y sabanas de seda. Michelle lo entendía a la maravilla, de alguna manera pensaba de la misma manera aunque su feminidad instintiva y encantos naturales le convidaba a alentar al intruso, de provocarle cada vez con mayor fuerza y asumir entre ambos el reto. Así lo deseaba y ahora lo imponía, créanme no en el sentido egocéntrico, tan solo por consumar la dicha de quien amaba.
 
Entonces las cosas sucedieron, no podía ser de otra manera, solazar las almas necesitadas, llenarles de caricias, besos, placer por unos instantes, que importa, si con la ayuda del destino se repetirán mil veces.
 
 
© Hoo77

Noviembre del 2009



P.D. Michelle, se niega a firmar cualquier articulo, dice que yo soy su principal gestor y a sus historias, les conozco igual de bien.