Filosofía de la apolítica
Desde un punto de vista puramente objetivo considero el enlace del pueblo con su gobierno de extrema urgencia. Para el gobiernista auténtico, ciudadano del común, su único anhelo debería ser el vivir orgulloso por los logros de aquel en todos los campos, principalmente en lo concerniente al exterior de las fronteras por la importancia política del asunto y los beneficios que implica éste reconocimiento a cambio del de bandidos, traficantes y hasta anarquistas. Los gobiernistas reconocemos la dificultad en encontrar un orden social ecuánime y benéfico; reconocemos la pluralidad en la existencia humana y el derecho fundamental de cada persona, por ello nos alejamos del trajín de la política encomendando a otros el ejercerle por los meritos de cada cual, tan solo esperanzados en el desarrollo personal de nosotros mismos, de cada uno de nosotros mismos, desde esta perspectiva trabajamos en el supuesto enlace con quienes se encuentran por fuera de presiones adversas a ideales comunes y dirigen el bienestar de la mayoría bajo los patrones de lealtad ante la causa justa. De ellos debemos de sentirnos siempre orgullosos y reconocer su esfuerzo al mantenerse dentro de una normatividad a la cual se encuentra adherida la mayoría puesto que dentro de esta misma nos encontramos los gobiernistas sensatos, apolíticos, deseosos de que la naturaleza perdure y en ella nosotros, los humanos llenos de defectos, aunque con el común denominador principal del instinto por la supervivencia.
De la misma manera que existe un enlace entre el gobierno y el pueblo, lo existe entre los poderes del estado que a la postre han sido designados, directa o indirectamente por la misma nación que les compone y concomitantes entre si, su división, separación, es cosa puramente operacional, no creo que se trate de tener ejércitos ni territorios diferentes, ni mucho menos recurrir al pulso de las mayorías, del constituyente primario ya que siempre será lo mismo, trabajar para quienes los tienen contratados, los ciudadanos que esperan de ellos eficiencia y efectividad bajo costos razonables para lograr una mejor calidad en la armonía de la unión entre los enlaces respectivos, hasta llegar al nivel de vida que se requiere con urgencia. Para nosotros esa debe ser la ley. A propósito de los políticos y los gobiernos recomiendo de manera especial echar un vistazo detallado a la entrevista que Federico Jiménez Losantos, concedió a Jaime Bayly, disponible en You Tube.
Ahora, imaginemos por un momento un diamante, para jugar al béisbol. El equipo de casa se encuentra en su mejor forma ante las series finales actuales, juega contra su gran opositor, el antagónico y desorientado, aunque no por ello débil equipo vecino los lanzafuerte. Desde el comienzo el juego ha venido siendo cada vez mas emocionante, ambas novenas han dado de si lo mejor; a la altura de la mitad en la ultima entrada el equipo visitante toma la delantera por tres carreras, ahora se encuentran al bate los locales, las bases están llenas faltando pocos minutos para terminar definitivamente el juego y el bateador de turno es un joven que aun con experiencia, era poco admirado por varios de los técnicos de su mismo equipo, entonces se arma la trifulca, sus compañeros de novena quieren cambiarle, quieren otro bateador mejor dotado, mas hábil, mas del gusto de ellos, el coach consulta con los jueces, estos se oponen reforzando el nerviosismo general de los jugadores y la tribuna que apoya al jugador de turno animándolo a voces para que se apoderara del diamante de una buena vez, finalmente los compañeros de equipo se dieron cuenta en la necesidad de apoyar al jugador elegido de acuerdo con el orden de bateo, éste se alisto frente del montículo, el lanzador del equipo contrario hizo lo propio mirándole desafiante para lanzar una bola curva con toda la fuerza que era capaz, el estadio enmudeció perplejo, el bateador limpio el sudor que le empapaba el rostro corrigiendo al unísono la posición de las piernas y rodillas, de todo el cuerpo y asido a su bate, le giro con tal exactitud que la bola fue a aparar fuera del estadio. El escenario cambio por completo dejando que la tranquilidad de la euforia permaneciera campante ante el equipo de casa que se corono vencedor cambiando de inmediato la crispación y amargura de los últimos momentos, por la alegría, el optimismo y los beneficios generales.
© Hoo77
Setiembre del 2008.
Setiembre del 2008.
