3 may 2009

NO SE SI ME RECUERDES

soy Hoo, amigo tuyo de hace tiempo y hoy con el deseo de saber de ti, siempre me sorprendió tu posición respecto de nuestra relación y amistad, en fin, no importa, tan solo importa que me dejes saber que aun existimos. No te alteres cuando parte de la ensalada no queda crocante, ni digas cosas incomprensibles para mí utilizando un idioma con el cual no estoy familiarizado, mi amor hacia ti broto desde que te vi aquella tarde en primavera, al igual que las flores renacen durante ese mismo tiempo esperanzador; eres muy bella y lo único que quiero escuchar continuamente de ti, son palabras de amor, confundidas con los maullidos de gata montañesa que llegaste, por caminos milagrosos transitados por contrabandistas beatos y excursionistas, desde muy lejos a mi vida para introducirte desnuda en mi cama, enamorarme hasta la alucinación, luego, sin motivo real separarnos para quedar solo y confundido. Aderezar las ensaladas no era mi fuerte ya lo se, no obstante te recuerdo con la frecuencia que el desamor me lo permite ajustando el lenguaje de manera tal que pueda ser otra forma adicional e ideal, de unión entre tu y yo.

Aquel atardecer primaveral cuando le conocí por uno de esos regalos con los cuales el infinito nos colma de dicha aunque sea por instantes, estaba esperando al siguiente autobús para ir a casa en un pequeño pueblo de la sierra, era el de la hora mas conveniente y que prefería, aparte de que después no quedaban muchos otros recorridos en el día para la misma ruta, por lo tanto preferí llegar con tiempo disfrutando la algarabía de la ciudad, las vitrinas y la gente que siempre me ha llamado la atención. Note su presencia lejos de la parada sin poder quitar la vista de su figura ni dejar de desear que viniese a la misma parada que no atendía mucho publico, y porque no, en la misma dirección que la mía, calcule la distancia que nos separaba en treinta y cinco pasos, supongo que los supero por unos pocos, su caminar era seguro, firme, muy gracioso y para mi fortuna, se detuvo justo a mi lado permitiéndome ganar la primera posición entre las prioridades que le di a mis deseos.

Su figura quedo gravada en mi tal y como si le hubiese dibujado, la mantengo palpable y en ocasiones incluso alcanzo a acariciarle susurrándole lo mucho que le extraño y cuanto quiero tenerle de nuevo a mi lado sin importar la distancia de millones de pasos que hoy nos separa. La boina gris sobre aquellos cabellos castaños caídos en cachumbos juguetones, hacían resaltar unos ojos oscuros algo rasgados, de mirada penetrante, curiosa, intuitiva. El abrigo, también de color gris, no impedía a las medidas del torso que reluciesen por la proporcionalidad de las mismas dentro del volumen exquisito de todo su cuerpo soportado por unos zapatos de sport, que sin ser de madera, parecían algo así como suecos en el estilo que enseñaban, eran de plataforma gruesa, verdes oscuros con pequeñas chispas rojas ordenadas y correas superiores anchas. No llevaba guantes ni bufanda sino que mas bien mucha alegría en todo el resto del semblante. Por mi parte y sin poder evitarlo, quede con la boca abierta y el corazón pendiendo de un flechazo.

El autobús ya se encontraba aparcado en el lugar de salida cuando llego el conductor y abrió la puerta, dando la impresión de que la estuviese esperando sin desear hacerle esperar demasiado, primero le abordo ella, Kathy, luego algunos otros pasajeros, fui prácticamente el ultimo en hacerlo, tengo una deshabilidad marcada en cruzar puertas. Una vez abordo le localice rápidamente para sentarme lo mas próximo de donde ella se encontraba, por suerte ocurrió: justo la silla de su lado se encontraba vacía al igual que la de la ventana de detrás del asiento donde Kathy se encontraba, ésta fue la escogida por mi, cerca de ella, desde donde podía vigilarle con toda discreción y sin hacerme notar hasta el momento que considere oportuno para entablar conversación. Pronto dejamos la ciudad tras nosotros y la autopista tomada por el autobús en un comienzo; ahora la carretera era angosta, poco transitada y dirigida a los paramos de la sierra. El firmamento se abrió con la luz oblicua del sol a la lejanía mientras que encima, era de un oscuro profundo ante el cual las estrellas emergían titilantes y los astros veloces permitían fácilmente, desde donde como observadores nos encontrábamos, maravillarnos con un prodigio tan particular, de tal magnitud, que nos acongoje e inspire por el resto del viaje que ahora compartíamos.

El espaldar de la silla impedía que le pudiera observar directamente aunque por la posición de la cabeza deducía que también observaba el firmamento, entonces sin mediar palabra me concentre en una de las estrellas que arriba titilaban, aquella que sobresalía de otras mas pequeñas que le rodeaban y teníamos frente, ofreciéndosela como talismán y testigo del encuentro que sosteníamos. Luego de algo así como una hora de camino y varias paradas del autobús, me pude dar cuenta que la probabilidad de ir al mismo destino era bastante alta pues tan solo quedaban dos paradas: la mía y otra mas, la final. De pronto Kathy se levanto de la silla y me miro sonriente comenzando a abrocharse el abrigo, botón por botón con manos que parecían de marfil y que antes de llegar al ultimo de estos, se detuvieron para ordenar el collar que rodeaba su cuello, el cual sostenía un dije dorado, en forma de estrella.

Finalmente bajamos juntos del autobús y convinimos en ir a tomar un café dando inicio a la amistad mas sincera y desinteresada que jamás haya podido imaginar y bajo la cual cualquier negatividad siempre será esfumada. Cuando regrese a la Puerta de Europa, estoy seguro y con razón, que allí le encontrare de nuevo.

No corazón, el mal nunca podrá asechar a la naturaleza. Cuanto soy es mi hidalguía mucho mas que mi, con razón, rebeldía: “quitar, mandar, poner y vedar” demostrar el equivoco violento de la manipulación, contraria al futuro de la ciencia, la cual creo siempre se soportara en el mañana sin igual desde la perspectiva positiva de la razón.




Picture by: Antonia Blasa Martín Pére


® Hoo77
mayo del 2009.