19 may 2010
CAUSAS DE LA MORA
Me encanta escribirlo, crear la necesidad, repetirlo, lo disfruto tanto que ya no puedo hacer ninguna otra cosa diferente haber si de pronto algo entiendo, algo logro comprender dentro de crónicas exactas y comentarios benéficos reclamando la precisión del bienestar sin alejarme de la beldad, la lealtad y el agradecimiento hacia lo construido en común con efectividad. ¿Acaso se puede existir sin obra; o ser condenado por ello?
Aunque mi intención era continuar hablando de política, en esta ocasión tendré que concretarme a algo cercano, especial de esta cotidianidad que a diario nos sobresalta y aterroriza con tanta fuerza, o quizás más que deberle al fisco, las axiones coactivas o la violencia. La muerte civil, procedida de los reportes a las centrales de riesgo sobre la cartera morosa y deudas incobrables de las entidades financieras y demás entes económicos o comerciales adscritos al sistema aludido. Las grandes empresas y multinacionales manejadas por ejecutivos escrupulosos tan atemorizados por las embarradas que cometen frecuentemente, optan precisamente por hacer lo contrario de lo aconsejado ante la moda de famosos y libé rulos en vías de adaptación. Caso reciente del personaje que orgullosamente pregono su propia salida del closet, dejar de esconderse, lo cual perfectamente se puede entender como ansias de permitir le conozcan, dejarse notar como alguien diferente a quien se conocía. Hoy, estos ejecutivos empresariales en todas partes hacen precisamente lo opuesto, se esconden tras una muralla infranqueable de señoritas y, valga la redundancia, señoritos recién salidos del cole quienes a duras penas logran atarse los zapatos, en cambio recitan perfectamente de memoria y mirando a lontananza las líneas indicadas para atender de manera mediocre a quienes así lo requieran mientras los ejecutivos muy bien preparados y pagados, cierran las puertas blindadas del lugar a donde puedan encontrarse. Esa función, atender los requerimientos de los clientes, no es de ellos, lo de ellos es el golf, las decisiones importantes, la dirección que contraiga réditos cuantificados en el proceder avillanado en contra de muchos que obrando de buena fe, confían asuntos personales importantes a la dirección de esa empresa o ente económico multiplicador.
Cuando el ciudadano medio, trabajador y con la perspectiva del mañana, animado por la tecnología de las comunicaciones y con necesidad de la misma firma una cláusula de permanencia, dentro del contrato de servicios y compra venta respectivo. Al no recibir ni calidad ni atención, querrá lógicamente destratar, devolver aquello por la cual pago y no funciona, pero la bendita clausula de permanencia se lo impide, le obliga a permanecer con un servicio que no se adecua, que no le funciona, so pena de ser reportado a las centrales de riesgo, y hay si es en serio, ser ejecutado civilmente bajo la ley administrativa inapelable de la puñalada trapera. Nada que hacer, los colombianos somos así y tenemos que cambiar, quizás yo soy el peor aun cuando, como a muchos otros, la cultura me resguarda: duros, de mal trato, irrespetuosos unos con otros, aprovechados. No más. Razón tendría doña Nancy Pelosi cuando en nombre de la Cámara Baja de los Estados Unidos negó el TLC con nuestro país aludiendo la razón de que no respetamos suficientemente los derechos humanos, el DIH. De igual manera los portazos son continuos en todas partes, pocos quieren saber de nosotros o adelantar algún tipo de relación con el país de la esperanza en dejar los sinsabores. Otro ejemplo, el más reciente que me viene a la mente fue la bofetada propiciada por José Miguel Insulsa, Secretario General de la OEA al pronunciarse, mejor al no hacerlo, oficialmente en contra de Colombia en el asunto de la situación fronteriza con el vecino Venezuela.
Regresando a lo domestico y coincidiendo con los intereses energéticos, caso concreto de Copec, Compañía de Petróleos de Chile Copec S.A. filial del holding Empresas Copec S.A. líder en el sector de combustibles desde el año 2003, cuando controla los activos de combustibles líquidos y lubricantes. Esta empresa firma un acuerdo de compra de forma directa, a USD 3.82 por acción de dos sociedades: AEI Colombia Holdings Ltd. & AEI Colombia Investments Ltd. Sociedades existentes y constituidas bajo las leyes de las Islas Caimán. Es de anotar que AEI Colombia Holdings es poseedora del 52.79 de la participación accionaria de SIE Sociedad inversionista en Energía (cuyo precio en el mercado bursátil colombiano en la última semana fue: USD. 9.20) la cual a su vez es la mayor accionista de Terpel de Colombia. Será esa la forma de pagar a Insulsa sus favores en la OEA, con el ahorro de cientos de colombianos. No lo creo. Se trata más bien de un negociado truculento merecedor de un diagrama detallado con el fin de facilitar su entendimiento y alcance antes de un análisis profundo.
El corolario del asunto lo puedo resumir con un refrán perteneciente a la filosofía popular que dice: el débil, como el pobre, siempre será el paganini de aquello que el sistema no es capaz de otorgar, ni mucho menos de ejemplarizar.
En el primer cuento, sobre el paradójico paredón civil exacerbado, utilizándole como coacción casi violenta y castigo al mismo tiempo a la mora, podemos darnos cuenta de lo indelicado aun cuando eficiente del procedimiento y el pánico que produce en la gente que obra con la intención de cumplir.
Igualmente, en el siguiente, como el cliente y el ahorrador ante quienes todo lo quieren y todo lo pueden, en vez de beneficiarse se perjudican con las impredecibles consecuencias generales que se han visto y se seguirán viendo mientras los controles estatales respectivos: no rindan los frutos de control y defensa a los ahorradores, sean anónimos, independientes en un ciento por ciento de las empresas, sin rostro si se quiere, y efectivos a un mercado cautivo de productos, según lo visto dudosos en calidad y beneficio, para lo cual no fueron concebidos originalmente.
© GH Mayo de 2010
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Hoo77; CAUSAS LA MORA
Publicado por Hoo77 y la vida cotidiana

