LIBERTAD DE
EXPRESIÓN
Nada
que hacer, el sistema se haya congestionado, no importa la dirección a la cual
mires, por todas partes es igual, nos asfixiamos irremediablemente en el
espiral de nuestra propia incapacidad de imponer el respeto hacia la razón de
las minorías libres, anhelantes en superar los niveles intelectuales,
comenzando por el respeto y la educación conducente a la evolución de la
especie en proporción igual y superior ante la necesidad de confirmar el inicio
de esa evolución en los lugares propicios para ello, hasta llegar a donde se
requiere con urgencia antes de que esa dolencia amarga y desgarradora, de odio
porque si, acabe
de manera grave con la esperanza de encontrar el ascenso, la altitud, sin
olvidar posiciones naturales indestructibles o modificables, aunque por
desgracia volátiles.
¿Imponer, enseñar humanidad con
injusticia? ¿O acaso sociabilidad? Hum, inverosímil, por lo menos ahora,
quizás dentro de los próximos veinte y tantos años, siempre y cuando
coincidamos con premisas básicas que tenemos que comenzar a postular ahora.
Nada de tristeza ni anonadamiento susceptible de convertirse en la arrogante
sed que comienza a destruir a la misma victima primero, para impedir que pueda
ver con los ojos del interés acostumbrado, el maestro, a los discípulos empeñados
en aprender, e ignorar a aquellos otros empoderados en lo cual no les pertenece
y temen perder, pagando el terrible castigo de reconocer la superioridad de los
contrincantes sometiéndose obedientemente al destino osado y caprichoso, además
de productor de recursos necesarios que parecen inagotables.
Algunas veces se gana, otras no
con el atenuante en la ganancia de un mañana experimentado en los campus añorados
de siempre, para enfrentarnos con civilidad, en alguna sociedad ideal, contra
el mundo despiadado - vacío, requirente con urgencia del Legislador sabio, que
exitosamente controle el desarrollo social con el único medio a su alcance,
nosotros los ciudadanos, para que se logre.
Tú, minoría desordenada y me
atrevo a decirlo, desinteresada, siempre serás especial única, guardarás el
fuero interno con el cual te encuentras revestida, para sostener la tranquilidad
necesaria contra la cotidianidad del enfrentamiento eterno de la ambivalencia
entre humanos que no para, ni parará jamás; no obstante el diálogo se encuentre
presente con el objetivo de dirimir las diferencias y encontrar esa realidad
evolutiva, suprimiendo las causas perjudiciales conducentes a los
comportamientos erróneos del bienestar personal. Pareciere más de lo mismo y lo
es, el mismo postulado bajo el cual se responsabiliza a la razón política del
ejercicio de quienes le integren.
¿Y sabes que es lo más curioso?
permíteme manifestarlo aquí, resulta que después del puesto veinticinco, o así,
quizás vayamos hasta el treinta, nunca después de ésta posición y lógicamente
guardando las debidas proporciones todos, íntegramente todos los demás somos
minoría, es un decir, en nuestra hermosa y nunca bien ponderada República
implicando una cifra relativa superior, por donde se le mida, al ciento por
ciento de la población apta para la toma de decisiones donde se quiera,
apabullados por esos veinticinco primeros lugares de la fila.
Insisto para nuestro consuelo, en
que la gestión de los gobernantes debería ir mucho más allá de ordenar la
operatividad en la administración del gasto público olvidando el bienestar
general. Un país cualquiera e inmensamente rico en cada uno de los ítems que
conforman esa riqueza registrada, no será grande mientras la población se
encuentra oprimida; igualmente en cualquiera de los planos componentes de la
existencia individual. Verdad evidente, con la cantidad de pruebas que se
quieran revisar. Por fortuna para nosotros la inmensa minoría, contaremos
siempre en donde apoyar la cabeza buscando comprensión.
Imagen:
Google
© Hoo77 & La Vida Cotidiana.
Donde el romanticismo también
cuenta
Diciembre
del 2016

