29 jul 2009

A NUESTROS SEGUIDORES

les puedo confirmar que estamos orgullosos de ustedes y esperamos que sigan disfrutando de cuanto decimos aquí con el único animo de plasmarle en medio de colores fuertes, contrastando con el medio, con las circunstancias, con la mediocridad medida en milmillonésimas de abnegación grotesca. Nuestro fin no es el de herir ni mucho menos el de calumniar a nadie; mejor será si pensamos así, el hacernos parte de una realidad que duele de idéntica forma al paso de los años los cuales dejan al descubierto la incapacidad creadora. Gracias, una y muchas veces gracias por ese animo, por esa colaboración, por esa virtud al compartir con nosotros.

Hoo no se encuentra hoy con nosotros, esta de viaje atendiendo la invitación de sus amigos catalanes. Antes de partir me pidió el favor de que me refiriese a la compleja y particular situación de mi tierra Colombiana; lo pidió, como quien le pide un mordisco de la dona que saborea el sobrino pequeño sin que nadie lo note, sin pasar por la vergüenza de llegar ha ser sorprendido en el intento. En otras palabras: como cuando a este sitio incompleto nadie le conocía, nadie le leía ni mucho menos se molestaba siguiéndole. No te preocupes, le dije, algo diré en pos de influir, buscar el entendimiento entre los responsables, con la agravante que todos lo somos, hacia una convivencia ecuánime y llena de beneficios sociales y por supuesto económicos los cuales cada día que pasa se tornan mas escasos. Entonces las preguntas me vienen a tropel sin que sea yo precisamente quien tenga las respuestas, tan solo soy, puedo decir somos, los integrantes del equipo de “la vida cotidiana” críticos subjetivos de una historia compleja en donde las circunstancias han dominado los acontecimientos sin permitir el desarrollo planificado de aquellas. La voluptuosidad se ha visto erguida cual estandarte desde la misma gestación de las republicas hermanas, alineándose con la insensatez, como jinete que cabalga con el odio, la altanería y la desesperación. Todo lo contrario al deseo perenne del Libertador Bolívar. Así mismo el Libertador suplico por que la patria fuese para siempre, independiente de toda dominación extranjera; y nunca patrimonio de ninguna persona, ni familia. (Articulo 2º Constitución Política Bolivariana de 1.826).

¿Quisieron realmente -fue su ideal- los libertadores abrir el pozo sin fin que aun hoy sigue una entelequia de destrucción, guerra, muerte y sufrimiento para que nos hundiésemos en éste por siglos innumerables pasados y venideros?. ¿No fue acaso la paz el tesoro que con afán buscaron los guerreros en donde reposar sus desgastados huesos? ¿Acaso la ley no ha tratado infructíferamente de llegar a poner de acuerdo a los unos y los otros para formar la coraza que por igual nos resguarde?

¿Debemos de darnos por vencidos ante la incapacidad de nosotros mismos y en consecuencia comenzar de nuevo la destrucción y la barbarie, in creciendo, que nunca para? ¿O será acaso que la solución la tenemos tan cerca de nuestra razón-habilidad que no alcanzamos a distinguirle, a tomarle, a hacerle nuestra con todo y sus beneficios?

¿Y que de nosotros, los miembros de la sociedad nacional acallada por el miedo? Para completar el cuadro, embargada, encerrada por muros construidos con el odio a las determinaciones de terceros distantes, que ahora igualmente emplean en defensa de ideales personales ambiciosos además de carentes, bajo la lógica sostenida del desarrollo plural, a la mismas naciones afectadas por estas medidas contrarias ante el bienestar del comercio, la rotación del capital de trabajo empresarial, la concordia y como ya se dijo la convivencia pacifica y armoniosa entre todos. Será que en caso de efectuar una gran encuesta, los pobladores de las naciones fronterizas en
conflictos, repetitivamente pirres y dañinos a ellos mismos, darían el si ante una pregunta cuya respuesta corroborará lo descrito. Por supuesto que no; sería interesante hacer la prueba, es mucho más sencillo de cuanto parece.

La economía mundial atraviesa por un momento difícil, el peor en muchísimas décadas y los gobiernos del mundo se unen buscando la solución, actuando con esfuerzo conjunto, al unísono, tomando medidas al respecto bajo la premisa del bienestar general. Nosotros no, nosotros buscamos la forma de distanciarnos, de ahondar el problema, de empobrecernos y destruirnos. Las crisis internacionales nos tienen sin cuidado, los modelos económicos-políticos fracasados son empleados de alternativa en la solución, son los creadores de enemigos inexistentes que despierten la adhesión a gobiernos cuya legalidad se halle en entre dicho en cuanto al ordenamiento juridico de sus actos, y a la mayoría real que les legitima se refiere. Vale la pena insistir, hagamos la prueba y según los resultados legalicemos la grosería, la discordia y sus funestas consecuencias generales. Es muy posible que lo contrario, lo ideal, obtenga el beneplácito de todos.

Por estas latitudes cuando el Tío Sam toma una medida cualquiera, que por cualquier razón no nos guste, no convenga a determinados intereses estratégicos, rasgamos nuestras vestiduras desparramando ráfagas airadas, monstruosas de razonamiento personal contra el Tío que, sin ponderarle en absoluto, obra por necesidades primarias. Ahora cuando se trata de obrar en el mismo sentido, estamos listos. Contra el hermano, el enemigo inexistente en este caso, vamos con todo, hay que aniquilarle, mínimo amenazarle; para continuar con un bloqueo espeluznante, le caerá bien, aun a causa de nuestra mejor conveniencia en costos de producción, compra de productos básicos y valor agregado en la reventa. ¿Y que de las familias, de las amistades y los amoríos de tiempo atrás?

Esa si es la mayor de las sin razones; el despotismo es cosa del pasado como lo son los mantuanos. Bien venida la socialización ante los beneficios en las negociaciones del Estado, ¿quien dice que es malo? Bien venido el conservatismo, o acaso ¿alguien tiene algo en contra del ahorro y la preservación de los recursos?. Esta claro que no. Tampoco a nadie le gusta andar descalzo, con hambre, vestido con andrajos y sin posibilidad de reclamar los Derechos Fundamentales para él y los suyos.

El auditorio debe abrirse en amistad y tolerancia, ordenar los foros y acatando la ley universal someternos al destino que construimos.



© GH. Julio del 2009