18 nov 2010

Entre poema y poema
Llego el año dos mil once, esta aquí a la vuelta de la esquina y los planes para éste se comienzan a fraguar, por mi parte tengo pocos aunque bien importantes, sobresaliendo de estos lo mismo de siempre, el amor hacia ti, mi blog, el sitio de mis propias composiciones sobre lo cual soy, me rodea deseo y quiero que no quede como aquello que pudo ser sino más bien de algo que es, se presenta y descubre en veces el oscuro proceder de lo desafinado, en parte y con razón derivado del poder público de algunos dedicados a lo cual no deberían, por nosotros mismos que nos encargamos de ello; en el resto del todo superior de ceder enajenando recursos y propiedades que no son propiedad de quienes ejecutan los hechos con los consabidos perjuicios en lo físico y lo mental para el desarrollo en los niveles de vida cantaleteados una y otra vez. Recursos valiosísimos tanto para militantes de izquierda como de derecha, y en especial para los ciudadanos que padecemos el desgaste de lo poco con lo cual se cuenta, en lo referente a infraestructura urbana para el alivio del nivel de vida, al orientar una ejecución en la inversión presupuestal cargada de vicios en el fondo y en la forma, sin que la consecuencia de la misma inversión se deje ver por ninguna parte, a no ser bajo el desorden incontrolable por doquier.

En paralelo nuestras mentes apasionadas no dejan las polémica pirre del si somos así o asa, de la diferencia al haber sido colonizados por tales en vez de cuales, del desarrollo bajo la mano de alguno de los anteriores o mejor de un tercer oferente con mejores réditos, cuando ya se ha visto y lo seguiremos viendo que nos encontramos solos y enredados en nuestro propio laberinto construido con esmero a través de los años de independencia y libertad. Efectivamente lo logramos, construimos un país de Derecho en donde la consigna romana de dividir es la bandera sabiamente enarbolada desde las alturas de los niveles esquemáticos del poder, hasta en las discusiones coloquiales en bares y tiendas, terminadas por lo general en verdades políticas, imaginadas con una estrategia planeada al bienestar absoluto de quien o quienes le estrategaron. La bondad al desarrollo general se anula, los cimientos se empantanan perdiendo la fuerza que sostiene la pista por donde aquel debe transitar. Ocurre una y otra vez en lo público y lo privado por lo mismo de lo mismo, el diario pan coger de los romanos, la ignorancia de una nación dolida sin el remedio adecuado para su mal ni el auxilio requerido y oportuno.

La espera por el tan ansioso desarrollo que brinde bienestar general es eterna, simple y llanamente eterna, nunca llagara, es fácil de vaticinar con el rumbo navegado desde hace dos centurias. Primero las guerras territoriales por el dominio y la propiedad de la tierra, de los latifundios, y con estas la muerte el hambre y la miseria, jinetes apocalípticos que demuestran que las cosas no se hacían bien, que la forma no era la correcta. Sin embargo al desarrollo se tiene que seguir buscando, olvidar el campo e industrializarnos, planificar, esbozar sabanas numéricas que al unirles en continuidad formen libros que permitan obtener índices cuantitativos útiles a la planeación financiera para el desarrollo y soportaran el déficit fiscal de una vigencia dada. Es con el resultado de estos índices que se puede medir la proporción que de los mismos resultados empeñaría para cubrir una deuda que permita superar el déficit, y ejecutar una posible inversión con el uso de los recursos obtenidos que seguramente llegaran a su destino menguados, y de allí continuar con su escala descendente hasta entregar en caso que lo logre, una inversión traducida en obra pobre, de mala calidad y prácticamente inadecuada.

No es suficiente, los empréstitos no son suficientes, son costosos y hasta comprometen nuestra independencia política en el ámbito internacional; es necesario recurrir a otras fuentes a socios estratégicos brindándoles la seguridad que cualquier inversionista reclama. Fabuloso, siempre y cuando no se olvide el propósito: bienestar, mejora en los estándares del nivel de vida de los ciudadanos corrientes, desarrollo sano equitativo y uniforme para los hijos de la gran masa que soporta la cotidianidad de los sucesos deplorables.

Bienvenida la inversión extranjera, más que ésta los inversionistas, empresarios cautelosos y responsables que corrijan y enseñen métodos novedosos en calidad, superación y competitividad, en la búsqueda formal de resultados onerosos favorables que proporcionalmente acunen riqueza dentro del país y no la suntuosidad momentánea que provoca al ahorro para luego de una explotación indiscriminada se retire, dejando a la mar desavenencias, dolor y ruina.

Pienso que integrarnos al desarrollo y hablo en tono civil aparte de inofensivo, no político, debe de revestir la voluntad ciudadana y para ello lo mejor, digo yo, seria comenzar por conocernos mejor. Ordenar la casa, alguna vez lo dijeron los liberales, y encontrarnos con la realidad escueta de cuanto somos, pasión desordenada que debemos ordenar utilizando para ello la cualidad proyectada de los elementos físicos. Si por allí llueve, pues por aquí también.


 
© Hoo77.
Noviembre del 2010