Cupido de siempre
Antes Dios mitológico que aun hoy
es el personaje invocado comúnmente en los asuntos del corazón por tirios y
troyanos. A éste personaje y a las flechas que él dispara le debemos toda clase
de historias, con toda clase de finales en la mayoría felices, puesto que
cuando el amor lucha por su realización, siempre triunfa con contadas excepciones
al igual que la aquí narrada y deducida de los acontecimientos que proyecta la
vida cotidiana.
Me gusta quien habla directo y
dice de frente cuanto tenga por decir, en el sentido que tenga a bien hacerlo.
No se trata de herir, mejor de hacer caer en la cuenta, diferenciando
situaciones, que el tiempo no se detiene; saber utilizarle, proyectarle
viviendo cada instante como si fuese irrepetible, inolvidable, el último
momento fugas de dicha, experimentando el amor eterno antes de tener la certeza
que éste no regresará.
Al recordar a mis hijos, a los
hijos de mis hermanos y los jóvenes cercanos, me pregunto de donde acá esa
diferencia de pensamiento sobre la realidad de la existencia. ¿Acaso los “viejos”
no fuimos alguna vez jóvenes soñadores del mañana? ¿Acaso ellos, ensimismados
con su irresponsabilidad de super jóvenes, menores por generación que nosotros
no corren incertidumbre alguna ante el albur de una mañana nueva soleada y fresca? Al entenderlo, al entender la razón de la
brecha diferencial entre las generaciones quizás nos permita acercarnos, para
comprender mejor lo importante de la edad la sensatez y el gobierno, convirtiendo
así lo suntuario en irrelevante dándole paso a esa única y valida verdad.
Ahí es cuando nace el
inconformismo verdaderamente y no con la
pubertad de los niños mayores que de a poco maduran como hasta hoy se cree, llegando al
entendimiento personal y por añadidura de las circunstancias que les rodean, a
la estabilidad de los sueños albergados sin reparar algunos, en lo pendiente de
ello a causa de aquel inconformismo que antes amamos y hoy podríamos extrañar
con el anhelo y la fuerza de antes. Ahora no podemos ser rebeldes con la vida, quizás
con la muerte y antes con la carencia del amor, de las flechas de Cupido en la
existencia de viejos y jóvenes y los valores construidos por los unos y los
otros.
GH
© Hoo77 & la vida cotidiana
Donde el romanticismo también cuenta
Enero 2013

