26 feb 2014

1T 2014

1T 2014

Iniciado el año con la confusión natural para los ciudadanos humildes, que cargan sobre sus hombros el peso de una subsistencia oscura por lo incierto y bochornoso de las actuaciones superiores, que en vez de hacer con estas, las actuaciones de la gestión pública, mejorar los niveles de una convivencia plural objetiva y amable, sucede lo contrario.

Al observar a los demás, bien sea en la calle o en cualquier otro sitio, caigo en cuenta de situaciones diferentes en lo concerniente a los individuos, en términos generales, ante la sociedad con la cual se correlacionan, lo cual me da he entender la importancia de esa correlación en defecto a ellos y ellas mismas y la injerencia que la vida nacional tiene en cada uno de los naturales e incluso de los residentes del país, quienes no logran poner una pizca de solución al gigantesco drama de las diferencias sociales, puesto que el conformismo no es la respuesta a posición tan absurda, habilitada a través de los años por la misma decadencia de un  sistema  que además de incompleto, parece permeado por el rigor de la época.            

Con las manifestaciones urbanas plasmadas por los diferentes componentes que a diario ocurren y demuestran la cruda realidad en la  lucha por la supervivencia dentro del orden Jurídico establecido; observamos que ningún asunto cambia, con la excepción poco ponderada de alcanzar la paz en corto tiempo y aun cuando sea demasiado pedir, en comenzar a reflejar ese deseo aquí mismo entre los citadinos, y sin temor a la redundancia, con quienes están comprometidos, bajo una ideología determinada, con los gestores de los contratos generadores del empleo,  la dinámica del desarrollo requerido y compartido  honestamente; las diferencias no pueden ni deben permanecer estremeciendo a la mayoría desmotivada, esa costumbre debe zanjarse, permitiendo el cambio al bienestar que se promete.

Sucede lo mismo cuando al contratar una obra ésta sobre pasa por alguna o algunas razones, los costos presupuestados inicialmente base de la negociación, van en aumento progresivo e incontrolable. Los recursos destinados por el contratista para la ejecución, su capital de trabajo, parte proporcional importante de su patrimonio social, irá en detrimento, igualmente proporcional, al déficit  presentado por los mayores costos ocurridos en la ejecución de la obra. Cuestión grave que en caso de no corregirse a tiempo sería fatal.

Análogamente y aunque parezca entre nosotros necedad, políticamente hablando no sucede lo mismo. El patrimonio político, el cual merece todo un análisis imposible de describir con tan solo un puñado de palabras ya que su origen, dentro del estado de derecho, tiene diferentes connotaciones  todas validas al lograr ese reconocimiento que, de acuerdo a los resultados de la propuesta, busca y merece. El desgaste se da cabe decir de forma teórica, por dos razones principales entre muchas otras. El incumplimiento al poder popular que se defrauda y el abuso de ese mismo poder, cuestión que cobra la ley por medio de la justicia encargada de ello. Es en el último caso la causa exagerada del abuso y la desidia de algunos que compromete la filosofía de los partidos al hacer que la desilusión del elector vaya creciendo al percatarse del incumplimiento de los líderes a quienes él reconoció en primera instancia, para luego verse obligado a negar cualquier apoyo sobre los mismos postulados en medio de la lucha propia que librará para no perder la ilusión, ni la ecuanimidad esperanzadora del mañana.         
      
Nuestro propósito no es el tratar de convencer, aunque si lo es el de opinar desde este medio encantador por lo virtual cuanto la coyuntura del momento manifiesta, coyuntura causante de mucho mayor daño al sistema político, al pueblo propiamente dicho y simétricamente al erario público, de lo aquí dicho.  El sistema sufre al ser manipulado por una minoría cumplidora con la premisa (no con el mandato como se puede intuir) mayor, en la lucha para lograr el poder social que el mismo sistema requiere aun cuando su propio desarrollo del momento lo impida, puesto que de ahí, de la falacia creada, la cual trato de exponer, es de donde se crea, la antítesis,  ósea el mayor problema. Los desmanes, trucos politiqueros y la injusticia. El voto cierto y significativo del pueblo es la razón de la entelequia, y que el pueblo ejerza ese derecho con un rumbo, el merecido en igualdad, orientación y fundamento, es la razón de los partidos políticos.     


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Febrero  2014