1T 2014
Iniciado el año con la confusión natural para los ciudadanos humildes,
que cargan sobre sus hombros el peso de una subsistencia oscura por lo incierto
y bochornoso de las actuaciones superiores, que en vez de hacer con estas, las
actuaciones de la gestión pública, mejorar los niveles de una convivencia
plural objetiva y amable, sucede lo contrario.
Al observar a los demás, bien sea en la calle o en cualquier otro sitio,
caigo en cuenta de situaciones diferentes en lo concerniente a los individuos,
en términos generales, ante la sociedad con la cual se correlacionan, lo cual
me da he entender la importancia de esa correlación en defecto a ellos y ellas
mismas y la injerencia que la vida nacional tiene en cada uno de los naturales
e incluso de los residentes del país, quienes no logran poner una pizca de
solución al gigantesco drama de las diferencias sociales, puesto que el
conformismo no es la respuesta a posición tan absurda, habilitada a través de
los años por la misma decadencia de un
sistema que además de incompleto,
parece permeado por el rigor de la época.
Con las manifestaciones urbanas plasmadas por los diferentes componentes
que a diario ocurren y demuestran la cruda realidad en la lucha por la supervivencia dentro del orden Jurídico
establecido; observamos que ningún asunto cambia, con la excepción poco
ponderada de alcanzar la paz en corto tiempo y aun cuando sea demasiado pedir,
en comenzar a reflejar ese deseo aquí mismo entre los citadinos, y sin temor a
la redundancia, con quienes están comprometidos, bajo una ideología
determinada, con los gestores de los contratos generadores del empleo, la dinámica del desarrollo requerido y
compartido honestamente; las diferencias
no pueden ni deben permanecer estremeciendo a la mayoría desmotivada, esa
costumbre debe zanjarse, permitiendo el cambio al bienestar que se promete.
Sucede lo mismo cuando al contratar una obra ésta sobre pasa por alguna o
algunas razones, los costos presupuestados inicialmente base de la negociación,
van en aumento progresivo e incontrolable. Los recursos destinados por el
contratista para la ejecución, su capital de trabajo, parte proporcional
importante de su patrimonio social, irá en detrimento, igualmente proporcional,
al déficit presentado por los mayores
costos ocurridos en la ejecución de la obra. Cuestión grave que en caso de no
corregirse a tiempo sería fatal.
Análogamente y aunque parezca entre nosotros necedad, políticamente
hablando no sucede lo mismo. El patrimonio político, el cual merece todo un
análisis imposible de describir con tan solo un puñado de palabras ya que su
origen, dentro del estado de derecho, tiene diferentes connotaciones todas validas al lograr ese reconocimiento
que, de acuerdo a los resultados de la propuesta, busca y merece. El desgaste
se da cabe decir de forma teórica, por dos razones principales entre muchas
otras. El incumplimiento al poder popular que se defrauda y el abuso de ese
mismo poder, cuestión que cobra la ley por medio de la justicia encargada de
ello. Es en el último caso la causa exagerada del abuso y la desidia de algunos
que compromete la filosofía de los partidos al hacer que la desilusión del
elector vaya creciendo al percatarse del incumplimiento de los líderes a
quienes él reconoció en primera instancia, para luego verse obligado a negar
cualquier apoyo sobre los mismos postulados en medio de la lucha propia que
librará para no perder la ilusión, ni la ecuanimidad esperanzadora del mañana.
Nuestro propósito no es el tratar de convencer, aunque si lo es el de
opinar desde este medio encantador por lo virtual cuanto la coyuntura del
momento manifiesta, coyuntura causante de mucho mayor daño al sistema político,
al pueblo propiamente dicho y simétricamente al erario público, de lo aquí
dicho. El sistema sufre al ser
manipulado por una minoría cumplidora con la premisa (no con el mandato como se
puede intuir) mayor, en la lucha para lograr el poder social que el mismo
sistema requiere aun cuando su propio desarrollo del momento lo impida, puesto
que de ahí, de la falacia creada, la cual trato de exponer, es de donde se
crea, la antítesis, ósea el mayor
problema. Los desmanes, trucos politiqueros y la injusticia. El voto cierto y
significativo del pueblo es la razón de la entelequia, y que el pueblo ejerza
ese derecho con un rumbo, el merecido en igualdad, orientación y fundamento, es
la razón de los partidos políticos.
© Hoo77 & la vida cotidiana. Donde el romanticismo también cuenta.
Febrero 2014

