11 ago 2012

Entrada de Marzo 2012





LAVIDA COTIDIANA


Se presenta caprichosa para cada cual, bajo el intricado mundo personal de quien despierta en la mañana   para continuar en la persecución de espejismos, bajo la esperanza redentora de las necesidades asumidas a  lo largo de la existencia humana, que como bien se sabe son muchas, tanto en la realidad como en las ilusiones repetitivas e inherentes a esa mañana clara, indescifrable, reservada.

No se puede hacer, digo yo, de la vida cotidiana un medio físico con el cual nos trasportaríamos, habituándonos a éste a lo largo de la existencia, sin nunca identificarle con la plenitud que se merece, puesto que es donde confrontamos la realidad con lo demás. No se trata de sumergirse dentro de un tubo sin ventanas, contentándonos con el hecho que nos resguarda de tormentas que no llegan contra esa existencia resguardada que de a poco se desgasta bajo la irracionalidad creyente del conformismo. Su costo es demasiado alto para permitirlo, pareciere que permanecemos allí atados contra el desarrollo individual, en armonía con un exterior superior que convida.

Al domeñar el pensamiento se enciende el intelecto abriendo gran variedad de posibilidades y alternativas comunes en la búsqueda imprescindible de los niveles sociales superiores, según estándares generales, que a la sazón son la causa del meollo. Bueno, malo? No trato de juzgar, el sosiego es necesario, como en este caso son los medios para llegar al fin previsto, suponiendo sea el mejor, o dicho de otra forma: la realización del plan. Hablo de la existencia puramente natural, de su optimización, no de política, aun cuando el conocimiento de los líderes, por parte de los ciudadanos, se haga fundamental para el propio y así la pluralidad saldrá beneficiada incrementando esos niveles que faciliten el logro positivo en ambas prospectivas: personalidad, convivencia.         

Si por el azar de aquellos pensamientos a los cuales me referí llegásemos a encontrar la libertad individual, la independencia sobre acusaciones falaces, la búsqueda se centrara (tiene que) en de la dinámica que garantice los beneficios del sistema para el individuo pródigo. De lo contrario no hay nada. Y eso no se puede permitir, ni por acción propia, ni mucho menos por la de terceros. La cotidianidad debe continuar, aun cuando el desgaste sea mayor y se haga evidente, hasta neutralizar cualquier reflejo contrario.

Tampoco puede llegar a ser parapeto desobligante, refugio de debilidades, negación de sentimientos; todo lo contrario, apreciando el esfuerzo ante las dificultades, disfrutar de las esencias naturales vanagloriando lo realizado y asumido de aquello, pudiendo así analizar el anverso para resolverle efectivamente sin trastornar decisiones anteriores en el mismo sentido. En tal caso, lo usual seria acatar al bien mayor, al bien común, dentro del marco establecido por las mismas Instituciones que dictaminaron inicialmente. La punta extrema de la formación se encuentra adelante, el final, para los heridos. 

¿De todo esto que nos queda? Mucho y más, nos queda la aquiescencia en la necesidad de lo común, los foros, la sociedad o pueblo anhelante de derechos, gozos, alegría. Donde el romanticismo también cuente, los cultivos de flores no den abasto colgando una guirnalda a cada componente y los lideres demuestren continuamente su capacidad digna de gestión, enfocada en la realización del mejor plan para lograr ese cambio.   


© GH
Marzo del 2012