Antes de caer en el sueño
Alguna de esas noches de las cuales no se quiere despertar,
rogué por que así fuese, porque no amaneciera, porque la noche se hiciese
eterna, entonces, al menos en lo concerniente a mi percepción conceptual del
tiempo que transcurría lento y parsimonioso para que la dicha no fuese difusa y
menos aun efímera e intrascendental. Invadía todo el espacio del recinto aquel
desde donde observaba el firmamento, el amor rondaba cerca musitando
tentaciones permeables para cualquier sentido, el dolor dejo de existir durante
aquellos preciados momentos sin que
existiese ninguna otra realidad.
Entonces me pregunto: ¿cuál es el camino a tomar sin dejarse
llevar por el deseo continuo de la gracia? Dicho de otra forma: ¿qué posición
asumir ante la búsqueda del éxtasis psicológico supremo, durante el corto plazo
de la vida? ¿De verdad existe?
Resulta que en una de las paradas del tren; durante un viaje
lento y dificultoso dadas las condiciones climáticas del momento, entre el
invierno y la primavera de no hace muchos años,
de Asturias al País Vasco; abordo un grupo poco numeroso de jóvenes
cuyas edades, calculo oscilaba de los veinte tantos a los treinta. Yo
dormitaba, ya no dormía, mientras observaba el paisaje de la montaña cubierta
de una espesa capa de nieve. Ellos, al tiempo de irse acomodando de a poco,
formaron un circulo que ocupo mucho mas lugar del necesario en condiciones
normales puesto que aprovecharon la desocupación del vagón donde viajábamos. Su
conversación aumentaba el volumen a cada momento sin tener en cuenta para nada
a los otros pocos pasajeros que nos encontrábamos cerca de ellos. Aun cuando no
recuerdo el dialogo literal y exacto de aquellos jóvenes llenos de ilusiones,
si estoy en condiciones de reconstruir la idea general del mismo y aprovechando
que me vino a las mente, sin razón ni causa alguna, le traigo como otra de las
historia de nuestro andar hacia lo desconocido, aun con planes concretos por
los cuales velemos anhelantemente para que se cumplan.
Es necesario hacer un pequeño recuento del como, a mi
parecer, se venían presentando los diálogos sin que pudiera determinar el qué,
o cual era la idea central de ésta discusión, de todas formas cuando uno de los
participantes hablaba, los demás escuchaban atentos respetando el turno de cada
una de las diferentes intervenciones que se dieron durante el lapso de tiempo
en el cual pude escucharles.
Precisamente fue una de estas la causante para que yo me sorprendiera y
desde ese preciso momento les pusiese la atención del caso.
«La cuestión consiste en subliminar la vida, que por
supuesto, bien corta es» decía uno de los participantes para luego continuar
«el hombre a lo largo del transcurrir por la vida cotidiana se encuentra con
múltiples situaciones emocionales, que bien le perjudican, o lo contrario, le
motivan en ese mismo trascurrir que sin incurrir o tropezar, en esas
situaciones, le arrojarían al abismo de la inercia en donde flotara por el
resto de sus días»
Alguno otro de los participantes, el número cinco, pregunto
contestando desde el otro lado del círculo « ¿sublimar la vida? Mira si eres necio, si ésta tan solo encierra
dolor e incertidumbre. ¿Sera que esas son las situaciones a las cuales tú haces
referencia? Y no exagero, la miopía del narcicismo social dirigente es tan
grande, que difícilmente podrá detenerse, ¿cuando, entonces pregunto, podrá un
don nadie que solamente hace el amor, gozando realmente la dicha del ser
supuestamente amado, detener su andar endemoniado para subliminar la vida?
Vamos tío, si precisamente eso es el amor, sublimar la vida, no arar en el mar,
o lo cual es lo mismo, buscar el pan en donde no se debe y todos estamos
obligados a buscar»
Estos jóvenes no eran mis amigos, es más, ni siquiera los
había visto alguna vez antes de esta; aun así y todo me dieron escalofríos,
quería intervenir aun cuando no fui capaz de hacerlo. Por otra parte la
curiosidad, ahora científica, me pico y no podía dejar de escuchar tan bella
discusión proveniente de aquella, igualmente bella juventud, embarcada conmigo
en el mismo tren.
«Me quede sin entender» dijo de pronto el número tres,
continuando luego de unos segundos « ¿aquí que pasa? Ustedes dos discuten lo
mismo, seguramente que desde posiciones diferentes pero básicamente en los
mismos términos genéricos, abogando por la felicidad, en vez del dolor y el
sufrimiento. Pues eso esta muy claro y todos quisiésemos que fuese de esa
manera, pero antes debemos de comprender que existen otras circunstancias las
cuales toman papel fundamental en la cotidianidad y son absoluta
responsabilidad de cada quien»
«No señor, nada de eso. El bienestar, en cualquier sociedad,
tendría que ser la prioridad principal para cualquier diligencia que intervenga
dentro del foro Estatal» acentúo el participante cinco.
Muy ufano el número tres contesto de inmediato «de acuerdo,
completamente de acuerdo, «la sublimación a la vida toma su principal
protagonismo cuando se ama, incluso cuando no se encuentra con la reciprocidad
del acto, pero existe, ya lo decían antes de nosotros las abuelas, ese gran
pero, no se puede existir tan solo con amor, necesariamente, en la existencia,
debe de haber algo adicional e igualmente importante y no es precisamente ahora
cuando podamos detenernos a vislumbra el qué, lo interesante en el momento es
la anulación del dolor, por consiguiente darle al hombre paz moral, física e
intelectual para que así, de ésta
manera, logre la satisfacción del amor y la del conocimiento de cualquiera de
sus dolencias personales mediante niveles mínimos de calidad bajo la
participación justa, entre los campos ya mencionados»
A todas estas el participante inicial callaba, no obstante
la ira se le podía apreciar fácilmente en el semblante cuando dijo «ustedes,
todos ustedes, están completamente equivocados, el simple hecho de poder
apreciarse en sí mismo, cualquiera que sea esa la forma que tome esa
apreciación es válida en la consigna de la cual partimos, ósea la de la
felicidad, el dolor es accesorio como lo es cualquier otro elemento reciproco
al individuo»
« ¿Entonces cual es el fundamento de la sociabilidad, los
grupos y los conglomerados civiles? » El participante tres, pregunto a lo cual
el cinco respondió:
« Domeñar el potro del narcisismo, que impide al todo obrar
unidos en el amor a la actividad social y productiva. Que le retroalimente y
muestre un camino despejado al entendimiento locuaz del después.
CONTINUARA EN LA PRÓXIMA ENTRADA
© Hoo77 & La vida cotidiana
Abril del 2012.

