11 ago 2012

Entrada de Mayo 2012





Antes de caer en el sueño



Alguna de esas noches de las cuales no se quiere despertar, rogué por que así fuese, porque no amaneciera, porque la noche se hiciese eterna, entonces, al menos en lo concerniente a mi percepción conceptual del tiempo que transcurría lento y parsimonioso para que la dicha no fuese difusa y menos aun efímera e intrascendental. Invadía todo el espacio del recinto aquel desde donde observaba el firmamento, el amor rondaba cerca musitando tentaciones permeables para cualquier sentido, el dolor dejo de existir durante aquellos preciados  momentos sin que existiese ninguna otra realidad.

Entonces me pregunto: ¿cuál es el camino a tomar sin dejarse llevar por el deseo continuo de la gracia? Dicho de otra forma: ¿qué posición asumir ante la búsqueda del éxtasis psicológico supremo, durante el corto plazo de la vida?  ¿De verdad existe?

Resulta que en una de las paradas del tren; durante un viaje lento y dificultoso dadas las condiciones climáticas del momento, entre el invierno y la primavera de no hace muchos años,  de Asturias al País Vasco; abordo un grupo poco numeroso de jóvenes cuyas edades, calculo oscilaba de los veinte tantos a los treinta. Yo dormitaba, ya no dormía, mientras observaba el paisaje de la montaña cubierta de una espesa capa de nieve. Ellos, al tiempo de irse acomodando de a poco, formaron un circulo que ocupo mucho mas lugar del necesario en condiciones normales puesto que aprovecharon la desocupación del vagón donde viajábamos. Su conversación aumentaba el volumen a cada momento sin tener en cuenta para nada a los otros pocos pasajeros que nos encontrábamos cerca de ellos. Aun cuando no recuerdo el dialogo literal y exacto de aquellos jóvenes llenos de ilusiones, si estoy en condiciones de reconstruir la idea general del mismo y aprovechando que me vino a las mente, sin razón ni causa alguna, le traigo como otra de las historia de nuestro andar hacia lo desconocido, aun con planes concretos por los cuales velemos anhelantemente para que se cumplan.  

Es necesario hacer un pequeño recuento del como, a mi parecer, se venían presentando los diálogos sin que pudiera determinar el qué, o cual era la idea central de ésta discusión, de todas formas cuando uno de los participantes hablaba, los demás escuchaban atentos respetando el turno de cada una de las diferentes intervenciones que se dieron durante el lapso de tiempo en el cual pude escucharles.  Precisamente fue una de estas la causante para que yo me sorprendiera y desde ese preciso momento les pusiese la atención del caso.

«La cuestión consiste en subliminar la vida, que por supuesto, bien corta es» decía uno de los participantes para luego continuar «el hombre a lo largo del transcurrir por la vida cotidiana se encuentra con múltiples situaciones emocionales, que bien le perjudican, o lo contrario, le motivan en ese mismo trascurrir que sin incurrir o tropezar, en esas situaciones, le arrojarían al abismo de la inercia en donde flotara por el resto de sus días»

Alguno otro de los participantes, el número cinco, pregunto contestando desde el otro lado del círculo « ¿sublimar la vida?  Mira si eres necio, si ésta tan solo encierra dolor e incertidumbre. ¿Sera que esas son las situaciones a las cuales tú haces referencia? Y no exagero, la miopía del narcicismo social dirigente es tan grande, que difícilmente podrá detenerse, ¿cuando, entonces pregunto, podrá un don nadie que solamente hace el amor, gozando realmente la dicha del ser supuestamente amado, detener su andar endemoniado para subliminar la vida? Vamos tío, si precisamente eso es el amor, sublimar la vida, no arar en el mar, o lo cual es lo mismo, buscar el pan en donde no se debe y todos estamos obligados a buscar»

Estos jóvenes no eran mis amigos, es más, ni siquiera los había visto alguna vez antes de esta; aun así y todo me dieron escalofríos, quería intervenir aun cuando no fui capaz de hacerlo. Por otra parte la curiosidad, ahora científica, me pico y no podía dejar de escuchar tan bella discusión proveniente de aquella, igualmente bella juventud, embarcada conmigo en el mismo tren.

«Me quede sin entender» dijo de pronto el número tres, continuando luego de unos segundos « ¿aquí que pasa? Ustedes dos discuten lo mismo, seguramente que desde posiciones diferentes pero básicamente en los mismos términos genéricos, abogando por la felicidad, en vez del dolor y el sufrimiento. Pues eso esta muy claro y todos quisiésemos que fuese de esa manera, pero antes debemos de comprender que existen otras circunstancias las cuales toman papel fundamental en la cotidianidad y son absoluta responsabilidad de cada quien»   

«No señor, nada de eso. El bienestar, en cualquier sociedad, tendría que ser la prioridad principal para cualquier diligencia que intervenga dentro del foro Estatal» acentúo el participante cinco.

Muy ufano el número tres contesto de inmediato «de acuerdo, completamente de acuerdo, «la sublimación a la vida toma su principal protagonismo cuando se ama, incluso cuando no se encuentra con la reciprocidad del acto, pero existe, ya lo decían antes de nosotros las abuelas, ese gran pero, no se puede existir tan solo con amor, necesariamente, en la existencia, debe de haber algo adicional e igualmente importante y no es precisamente ahora cuando podamos detenernos a vislumbra el qué, lo interesante en el momento es la anulación del dolor, por consiguiente darle al hombre paz moral, física e intelectual para que así, de  ésta manera, logre la satisfacción del amor y la del conocimiento de cualquiera de sus dolencias personales mediante niveles mínimos de calidad bajo la participación justa, entre los campos ya mencionados»

A todas estas el participante inicial callaba, no obstante la ira se le podía apreciar fácilmente en el semblante cuando dijo «ustedes, todos ustedes, están completamente equivocados, el simple hecho de poder apreciarse en sí mismo, cualquiera que sea esa la forma que tome esa apreciación es válida en la consigna de la cual partimos, ósea la de la felicidad, el dolor es accesorio como lo es cualquier otro elemento reciproco al individuo»

« ¿Entonces cual es el fundamento de la sociabilidad, los grupos y los conglomerados civiles? » El participante tres, pregunto a lo cual el cinco respondió:

« Domeñar el potro del narcisismo, que impide al todo obrar unidos en el amor a la actividad social y productiva. Que le retroalimente y muestre un camino despejado al entendimiento locuaz del después.


CONTINUARA EN LA PRÓXIMA ENTRADA


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Abril del 2012.